Capítulo 270 —¡La basura eres tú! —Paulina se escondió detrás de Adrián y gritó con voz aguda.
Julián clavó la mirada en Paulina con frialdad.
—¿Crees que por esconderte detrás de este desgraciado no puedo alcanzarte? Golpearé a la gente inmunda sin importar si es hombre o mujer, al que se me ponga enfrente.
Adrián fulminó a Julián con la mirada.
—Parece que hoy sí nos vamos a pelear, ¿no?
—¿Crees que no me atrevo a golpearte? —Julián dio un paso al frente y puso a las tres chicas detrás de él —.¿Y tú te crees muy limpio? A la que tiene la boca sucia le di su cachetada, pero a ti, que apestas como si te hubieras revolcado en una fosa séptica, a ti solo te voy a dejar tirado en el piso sin poder levantarte.
Al escuchar eso, Paulina por fin entendió por qué Julián le había soltado esa cachetada: fue porque había llamado coja a Olivia.
Adrián, sin embargo, miró a Olivia, que estaba detrás de Julián, con la cara ensombrecida.
—Olivia, ¿en serio vas a ponerte del lado del tipo que insulta a tu marido?
Ella lo miró, a él que no dejaba de proteger a Paulina, y no pudo evitar reírse.
—¿Insultar? ¿Cuál frase fue un insulto? ¿Desde cuándo decir la verdad es insultar?
La cara de Adrián se oscureció aún más.
—¡Olivia! ¿Tienes idea de lo que estás diciendo?
—¡Claro que sí! —Los ojos de Olivia dejaron entrever un dolor tenue—. ¿No eres un sucio? Así que, Julián, vamos. No vale la pena ensuciarse las manos por gente así.
Adrián palideció.
—¡Olivia!
Olivia quería irse. Primero, porque no quería seguir viendo a esos dos. Y segundo, porque no quería que Julián y Adrián se agarraran a golpes. Julián era como porcelana fina en ese momento; ¿cómo iba a bailar después si se lastimaba o se golpeaba?
Pero Julián se negó a irse. Exigía que Paulina se disculpara.
—jY no le estorbes el paso a la gente! —Julián fue el primero en dirigirse hacia la parte despejada de la plaza.
Viendo cómo iban las cosas, esos dos iban a pelear.
Los dos se alejaron a paso acelerado. Olivia y Valentina salieron corriendo tras ellos, pero no los alcanzaron.
En cuanto llegaron a la plaza, Adrián y Julián se fueron a los golpes.
Julián era bailarín; sus movimientos eran ágiles. Saltó y le dio una patada directa a Adrián.
La danza clásica lleva artes marciales integradas, y esa patada mandó a Adrián al suelo de un solo golpe.
Pero Adrián tenía el hábito de hacer ejercicio. De hecho, en su empresa había un gimnasio precisamente para que pudiera entrenar a cualquier hora, así que fuerza no le faltaba.
Cuando Julián se le fue encima, los dos se trabaron y cayeron rodando. Julián terminó abajo, con Adrián encima.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...