Capítulo 306 Olivia pensó que Santiago todavía no conocía bien a Adrián.
¿Cuántas veces había pasado por esa misma situación?
La más peligrosa, y también la que terminó de matarle toda esperanza, fue cuando la punta de un cuchillo apuntaba a su cara y Adrián, aun así, eligió a Paulina por encima de ella.
Ahora que ella estaba ahí, sana y salva, ¿iba a elegirla?
Tal como esperaba, Adrián la miró.
—Olivia, me conoces. Nunca he dejado de querer pasar el resto de mi vida contigo. Solo voy a resolver unas cosas y en cuanto termine, regreso...
—¡Lárgate! —Santiago no quería escuchar una palabra más.
Aunque Adrián quería seguir hablando con Olivia, con ese sujeto presente, nada de lo que dijera iba a llegar a ningún lado; además, la situación con Paulina probablemente no podía esperar más.
Así que dijo un apresurado "espérame" y salió corriendo de la habitación.
Santiago se quedó mirando la puerta cerrada con el semblante sombrío.
Pero al acordarse de que Olivia estaba a su lado, cambió la expresión. Con un marido así, cuánto debía haber sufrido...
—Oli... —Intentó consolarla.
Ella volteó y le sonrió.
—Santiago, estoy bien, en serio.
Era un resultado que había anticipado de tiempo atrás. ¿Qué sentido tenía entristecerse?
Además, entre ella y Adrián solo faltaba firmar el divorcio. En cuanto la abuelita saliera del hospital, irían a tramitarlo. A estas alturas, nada de lo que Adrián hiciera podía herirla.
Santiago le creyó que en ese momento estaba bien, pero podía imaginar cuánto dolor y cuántas pruebas tuvo que atravesar para llegar a ese punto...
Sonrió apenas y solo dijo:
—Bien.

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