Capítulo 311 Lorenzo: "Parece que ocurrieron algunas cosas interesantes".
Santiago pareció entender algo y rio en voz bajа." Entonces esto se pone bueno".
Lorenzo: "¿En serio no piensa contarle nada a la señora Olivia?" Santiago: "No hace falta. Quiero ver hasta dónde llegan estas personas con su escándalo".
Lorenzo lo pensó un momento. El señor Rossi probablemente quería mantener a la señora Olivia protegida, que no viera toda esa bajeza; y al mismo tiempo, enviar un mensaje claro: cortar con ese de apellido Vargas.
De cualquier modo, con el señor Rossi al mando, tanto la señora Olivia como su abuela estaban bajo una protección meticulosa. No iba a pasar nada malo.
Santiago acababa de guardar el celular cuando Mercedes, desde la cama del hospital, dio señales de estar despertando.
Sus párpados se movieron y emitió un sonido débil y ronco.
—Oli...
Olivia y Santiago se pusieron de pie al mismo tiempo, uno a cada lado de la cama.
—Abuelita, estoy aquí, ya volví... —Olivia tomó la mano de su abuela y habló con dulzura, a pesar de estar a punto de soltar el llanto.
Mercedes aún tenía la conciencia nublada, pero al escuchar la voz de Olivia las lágrimas le brotaron y murmuró:
—Oli, vete lejos... la abuelita está sucia... no te acerques...
Se le partió el corazón. Se inclinó y pegó la cara a de su abuela.
la —Abuelita, no digas eso. No estás sucia. Ya estamos en el hospital, todo pasó, nadie va a volver a hacerte daño... Abuelita, mira, todavía tienes puesta la intravenosa, ¿ves? Todo está limpio aquí, no tengas miedo... —Olivia besó la mejilla de su abuela, igual que cuando era niña y consolaba a esa mujer a quien nadie más quería.
Mercedes debió darse cuenta de que estaba a salvo, porque ya no pudo contenerse más, las dos se abrazaron llorando a mares.
Santiago esperó a que lloraran un buen rato antes de hablar:
—Ya, ya, todo está bien. No lloremos más. —Y abrazó con suavidad a Mercedes y a Olivia.

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