Capítulo 336 La chica estaba desanimada.
—También es cierto...
Otra tuvo una ocurrencia repentina.
—Paulina, con tantas chicas detrás de él y sin hacerle caso a ninguna, solo contigo tiene buena relación.¿ No será que...?
—¡Sí! Dinos la verdad, ¿le gustas?
—Bueno, eso... —Paulina titubeó, como si quisiera decir algo, pero no se animara—. En ese entonces sí hubo algo de eso... Pero ya saben, yo quería regresar aquí y él tenía todo su enfoque en Europa, así que...
De hecho, después me mandó muchos correos y nunca le contesté. Si algo no tiene futuro, es mejor no darle falsas esperanzas.
—Dicen que el joven Rossi sigue soltero. ¿No será porque no puede olvidarte?
—¡No puede ser! Eso de amar tanto a alguien que prefieres quedarte solo para siempre... eso solo pasa en las novelas.
Insoportable.
Alguien soltó una carcajada.
Santiago.
No se rio por lo que Paulina decía, sino porque su prima lo tenía muerto de risa.
Con cada cosa que Paulina decía, Olivia se la repetía moviendo los labios sin emitir sonido, y al llegar a esa parte, ya no pudo contenerse y se le escapó la risa.
Cuando él se rio, Celeste lo siguió, y Olivia apenas disimulaba la sonrisa.
Paulina se sintió humillada. Clavó la mirada en el culpable, Santiago, y le dijo en tono áspero:
—¿De qué te ríes?
Un don nadie, ¿y todavía se atrevía a burlarse de ella?
Santiago hizo un gesto de disculpa.
—Perdona, ¿en qué universidad estudiaste?—Se preguntó si era cierto que había sido compañera del joven Rossi.
Paulina se arrepintió. Debió haber revisado el historial académico de Rossi antes de ir; si inventaba una universidad y no coincidía, iba a quedar en evidencia.
Pero no iba a rendirse en un momento así. Lo fulminó con la mirada.
—¿A ti qué te importa?
—Nada, es que una universidad tan prestigiosa... me gustaría conocerla —dijo conteniendo la risa.

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