Capítulo 337 —¿De qué sirve inventar algo así? Si al joven Rossi en serio le gustara ella, ¿habría vuelto? —Olivia no lo entendía. ¿Qué sentido tenía esa fanfarronería descarada? ¿Solo por aparentar?
—Claro que tiene sentido —dijo Santiago a su lado.
Cada mundo era diferente. Olivia venía del arte y no entendía las reglas del ambiente empresarial.
Renata habló con tono apagado:
—Allá afuera, la imagen de cada quien se la hace uno mismo. Mientras ella se atreva a presumir, siempre habrá quien se lo crea. Y los que se quedan a medio convencer... las empresas pequeñas igual buscan congraciarse con ella. No le van a caer grandes negocios, pero con que le regalen algún bolso o unos perfumes, ya sale ganando. Y si al final nada se concreta, nadie va a pedirle que devuelva nada.
¿Funcionaba así?
Olivia volteó a ver a Santiago y, al notar su sonrisa discreta, entendió que Renata tenía razón.
Celeste suspiró con desprecio y, mirando al grupo que regresaba con las bebidas, dijo sin disimulo:
—¡Es el colmo del descaro!
Paulina y las demás volvieron a pasar frente a Olivia y su grupo. Con las bebidas en la mano, se detuvieron.
—Olivia —dijo Paulina levantando su copa para hacer las presentaciones—. Todos estos son socios de negocios de la empresa de Adri. Y ella es la esposa de Adri, Olivia.
Las personas del otro lado saludaron con un "hola", pero todas bajaron la mirada hacia la pierna de Olivia, y luego se echaron a reír entre murmullos.
Ella sintió la mano de Santiago posarse sobre su hombro, listo para defenderla. Le jaló la ropa para que no se precipitara.
Adrián había llegado.
Entró con paso apresurado y se dirigió hacia donde estaban ellos.
Si había que revelar la identidad de Santiago, tenía que ser con Adrián presente.
Adrián los vio y aceleró el paso.

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