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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 345

Capítulo 345 Olivia mantuvo una sonrisa apacible.

—Gracias.

Igual que había respondido a cada elogio durante la velada.

—Oli, ven acá. —Santiago la llamó, que estaba apenas a un par de pasos.

Olivia asintió y se dirigió hacia él.

—¡Olivia! —Adrián la sujetó del brazo.

Ella perdió la paciencia.

—Señor Vargas, esta noche es la presentación de mi primo ante los socios de Altabrisa. Si tiene algo de trabajo que tratar, puede comunicarse con su asistente en horario laboral.

Un tono estrictamente profesional, muy impersonal.

Adrián la miró con la voz atorada en la garganta.

—Tú... ¿cómo me llamaste? ¿Señor Vargas?

—¿Y cómo se supone que te llame? —respondió Olivia con indiferencia.

No era la primera vez que lo llamaba "señor Vargas".

Además, ¿acaso existía entre ellos algún otro nombre? Ella lo llamaba "señor Vargas" o "Adrián", nada más. Y él siempre le había dicho "Olivia", a secas.

Recordaba que al principio de su matrimonio, ella envidiaba a otras parejas que se tenían apodos cariñosos. Un día, con toda su ingenuidad, se animó a Ilamarlo "mi amor". Él se puso tan incómodo que dijo: " Mejor llámame por mi nombre". Y desde entonces, fue así como lo llamó.

¿Y ahora le molestaba?

Pero él no la dejó ir, le sostuvo la muñeca con fuerza.

—Oli...

—Un momento. —Olivia lo cortó—. Ese apodo es para mi familia. Los que no sean familiares, mejor que me llamen por mi nombre.

Adrián tensó la mirada.

—¿Los que no son familiares? ¿Tú y yo no somos familia?

—No puede ser... —Beto apretó la mandíbula—. ¡Esa mujer no tiene corazón! Vivió a tus costillas cinco años sin un gramo de agradecimiento, y ahora que la necesitas, te sale con el divorcio. Adri, yo siempre te dije que esa mujer era de cuidado...

—Ya basta. —Adrián lo cortó.

Beto suspiró.

—Ni modo, lo cierto es que la necesitamos. Mira, mejor que vaya Renata. Rena...

En ese momento Beto se dio cuenta de que solo quedaban ellos tres. Renata había desaparecido sin que nadie supiera cuándo.

—¡Esa desgraciada! —maldijo Beto, furioso—. ¡Son todas unas malagradecidas!

Le mandó un mensaje a Renata: "¿Dónde estás? ¿La cuenta del hospital de tu mamá ya no la pago yo, o qué?" Renata no respondió.

—¡Esto es el colmo! —Beto estaba tan furioso que quiso tirar el celular.

—¿Qué hacemos? —Paulina se echó a llorar—. Es por mi culpa, ¿verdad? ¿No debí haber regresado а buscarlos? Si desaparezco, ¿se arregla todo?

Adrián guardó silencio. No respondió.

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