Capítulo 36 El celular de Adrián comenzó a sonar, interrumpiendo la música. En la pantalla se leía un nombre: "Mi Amor Pau".
Al ver esto, las lágrimas de Olivia se detuvieron.
Adrián desactivó el Bluetooth y orilló el auto para contestar. No alcanzaba a escuchar lo que decían del otro lado, pero notó que la cara de su esposo se ponía cada vez más seria.
- -Voy para allá -dijo él antes de colgar. Luego la miró Te voy a dejar en la casa. Pau se puso mal y tengo que ir a verla.
Era lo de siempre.
Abrió la puerta.
-No hace falta, yo veo cómo me regreso.
-Pero...
El resto de sus palabras se ahogó con el seco golpe de la puerta al cerrarse. Adrián no insistió; dio media vuelta y arrancó a toda velocidad, alejándose sin la menor duda.
Olivia se quedó mirando el camino por donde el auto había desaparecido. Se sentía vacía, como si una garra afilada le hubiera desgarrado el pecho y, tras dejar la herida abierta, el dolor hubiera dado paso a una completa anestesia.
Estaba por pedir un taxi por medio de una aplicación cuando su celular sonó. Era un repartidor.1 -Buenas tardes, le traigo dos cajas de fruta, ¿se encuentra en su casa?
"¿Fruta? Yo no pedí nada", pensó.
-Disculpe, ¿quién las manda?
-Vienen de aquí mismo, son uvas. El remitente se apellida Muñoz.
En ese momento lo entendió. Era su abuelita.
Como era muy guapa y sabía bailar, su madre no veía la hora de que cumpliera los dieciocho para presentarle pretendientes. Su plan era casarla con alguien rico y usar el dinero del compromiso para asegurar el futuro de Mateo, su hermano menor.
Más tarde, cuando llegó el momento de entrar a la universidad, sus padres quisieron obligarla a inscribirse en una escuela normal de la zona. Querían que fuera maestra de danza en alguna escuela local para que pudiera trabajar pronto, ganar dinero y ayudar en la casa.
Su padre, Ernesto, fue muy claro:
-No hay dinero para que te vayas a estudiar tan lejos.
O te metes a la normal o dejas de estudiar.
No tenía nada en contra de ser maestra, pero ¡había quedado en primer lugar en el examen de admisión de la mejor Escuela Nacional de Danza! Una vez más, fue Mercedes quien la impulsó a seguir su vocación y a cumplir su sueño.
Incluso cuando ocurrió el accidente de su pierna, sus padres solo se lamentaron con amargura. No les dolió su sufrimiento, sino el hecho de que "una lisiada" ya no podría conseguir un esposo millonario. Después, empezaron a calcular cuánto dinero podrían exigirle a Adrián como indemnización por el daño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...