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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 371

A Beto le dolía la cabeza con solo ver a Celeste, así

que fingió no haberla visto.

Paulina, que en la gala había quedado hecha trizas por los ataques de Celeste, en cuanto la vio arrugó los labios con los ojos enrojecidos y se escondió detrás de Beto.

Ella ignoró a Paulina. Tenía los ojos fijos en Beto.

Hasta empezaba a pensar que había salido de casa con el pie izquierdo, porque no paraba de encontrarse con gente insoportable. Sí, era agresiva, y qué, ¿ellos pensaban que quería ser así? Si esa bola de gente no se pusiera a hacer estupideces frente a ella, ¿para qué iba a gastar energía de ese modo?

Beto tenía el presentimiento de que ese día Celeste iba a desquitarse con él. Pero ni que fuera su marido; ?

por qué habría de temerle? Si no fuera por consideración a Nico, a una mujer tan bravucona como esa ya le habría puesto un alto hace mucho.

—Nico, ya vete, es hora de salir —le dijo Beto, con la esperanza de que Nico se llevara a esa mujer insufrible antes de que arruinara su imagen en la empresa.

—Cele, vamos a casa. —Nico, ¿podría estar nervioso? i Claro que estaba nervioso! Su temor era que su esposa hiciera gala de sus superpoderes y pusiera en su lugar a medio corporativo.

Nico estaba a punto de sudar frío. Con tantos empleados presentes, que los tres jefes recibieran un sermón monumental no era precisamente algo para presumir.

Pero, contra todo pronóstico, Celeste se limitó a lanzarle una mirada de desprecio a Beto y no dijo nada. Nico por fin respiró aliviado; le faltó poco para decir "gracias, mi reina", y la tomó de la cintura para llevarla a casa.

Si en ese momento no hubiera pasado nada más, se habrían ido sin problema. Pero entonces Paulina se asomó detrás de Beto con los ojos brillantes de lágrimas.

—Nico, ¿Cele está enojada con todos por mi culpa?

Y enseguida, con gesto de fingido espanto, añadió:

—Cele, ¿puedo llamarte Cele? Siento que la última vez se me fue la mano y te llamé mal...

Celeste contuvo una risa burlona y se quedó

observando su actuación.

—¿Que tenga paciencia contigo? ¿Y por qué habría de tenerla? Con tus manipulaciones destruiste la relación de Adrián y Olivia, y qué, ¿ahora quieres arruinar la mía con Nico?

Paulina palideció.

—No... yo no quise decir eso... no...

—¡No me vengas con esas! Yo no he visto mucho mundo en esta vida, pero mi familia lleva generaciones cultivando café, y si algo sé hacer bien es distinguir lo auténtico de lo falso. ¡Lárgate!

Paulina jamás había recibido un trato así frente a los amigos de Adrián. Las lágrimas le brotaron de inmediato.

Beto no pudo contenerse más.

—Celeste, no te pases de la maldita raya...

—Beto. —Celeste rio con sarcasmo—. Acabo de decir que esta hipócrita de dos caras destruyó la relación de Olivia y Adrián. ¿Tú crees que solo los destruyó a ellos?

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