Capítulo 41 Aquel amor que Olivia sintió por Adrián durante tantos años y ese matrimonio que defendió a pesar de las humillaciones, ¿se habían echado a perder?
-¿No pensaste que te llamaría? -Adrián miró a Julián, que estaba sentado a un lado, y apretó la mandíbula-. Soy tu esposo, ¿quién más va a buscarte si no soy yo?
Negó y se apoyó en la barra de ballet para levantarse.
-¿Quién sabe? Yo no tengo un exnovio al que llamar.
Él cambió el gesto y arrugó la frente.
-Olivia...
Sin embargo, ella tomó un paquete de toallitas húmedas del suelo y, caminando todavía con dificultad, se acercó a él con tranquilidad. Sacó una, le limpió el cuello y luego guardó la toallita manchada de labial en el bolsillo del saco de Adrián.
-La abuelita hizo pollo en salsa, huele muy bien. Ya es hora de comer.
Antes de alejarse, se dio la vuelta para añadir:
-Mejor cámbiate la camisa o lávate antes de entrar a la casa. No quiero que ella lo vea y sea difícil de explicar; aunque, si no te importa dar explicaciones, por mí está bien.
Olivia había imaginado que Adrián tendría una relación íntima con Paulina, pero no esperaba que, cuando llegara el día, se sentiría así de calmada. Más bien sentía un dolor silencioso, de esos que obligan a apretar el pecho con fuerza.
Tenía que hacerlo.
Aún le daba miedo que, si se sentía angustiada, no supiera cómo seguir fingiendo que era feliz.
-A comer -llamó ella al salir del salón de ensayo.
Ese muchacho y Adrián se estaban lanzando miradas asesinas; tenía que evitar que terminaran peleándose.
No es que le preocupara Adrián, pero, aunque más adelante pensaba contarle a su abuelita sobre su divorcio de forma tranquila, no quería que la anciana presenciara un espectáculo tan desagradable en su propia casa.
-¿Y tú con qué derecho te quedas a comer aquí?- preguntó Adrián sin rodeos, confrontando a Julián.
Julián sonrió.
-¿Alguna vez has visto bailar a Olivia?
Adrián se quedó mudo. Por mucha habilidad que tuviera para dominar el mundo de los negocios, no entendió a qué venía esa pregunta.
Julián se rio y siguió a Olivia hacia el interior de la casa.
Él se quedó sorprendido.
-¿No comen picante cuando yo no estoy?
-Pues no. -Rio la anciana-. Yo prefiero los sabores suaves, y como Olivia baila desde niña, también se acostumbró a comer ligero.
-Entonces... -Adrián giró la cara para mirar a su esposa.
En ese momento, el celular de Olivia, que había puesto a cargar al entrar a cenar, se encendió automáticamente.
La mirada de Adrián captó elmomento en que la pantalla se iluminaba y aparecían las notificaciones.
Tomó el celular y lo puso frente a ella para desbloquearlo con el reconocimiento facial.
Antes de que Olivia pudiera evitarlo, él abrió el video que Julián le había enviado.
En las imágenes, Olivia y Julián interpretaban un dueto de danza clásica; él la cargaba en vilo, moviéndose juntos en una coreografía que parecía hacerlos volar.
"¿Alguna vez has visto bailar a Olivia?" Esa frase retumbó en los oídos de Adrián mientras clavaba una mirada de furia en ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...