Capítulo 40
Fue una sorpresa descubrir que Julián había sido
alumno de su abuela. Estaba en el pueblo para una presentación especial en la primaria de la zona y, apenas bajó del auto, se encontró con Mercedes. Se vinieron hablando todo el camino hasta la casa y así fue como él terminó presenciando aquel momento en que ella bailaba.
Aquel chico que años atrás se escondía bajo un árbol a llorar porque no le salían bien los pasos, ahora no solo era capaz de cargarla a pesar de su lesión, sino que hasta usaba las mismas palabras que ella le dijo en el pasado para darle ánimos.
Como Julián tenía otra función por la tarde, solo se quedó un momento a tomar un vaso de agua antes de irse. Prometió regresar para la cena en cuanto terminara su compromiso.
Ese día, el espíritu de la danza despertó en el interior de Olivia y no la dejó tranquila, por lo que se quedó en el estudio de práctica toda la tarde.
Intentó algunos ejercicios básicos muy sencillos, pero su resistencia física la traicionó pronto. Tuvo que sentarse en el piso a descansar y, tras repetirlo varias veces, se le fue la tarde entera. Julián terminó su evento y volvió a casa para cenar.
Cuando él llegó, ella todavía estaba en el salón.
Acababa de terminar una sesión intensa y estaba sentada en el suelo, empapada en sudor y tratando
Escaneado con CamScanner de recuperar el aliento.
-¡Qué gusto!
Exclamó él con alegría al entrar y se sentó frente ella con las piernas cruzadas.
-¿Te fue bien en la función? Te ves muy contento - comentó Olivia al ver que el brillo en los ojos del muchacho era más intenso que la luz del atardecer que entraba por la ventana.
Él se rio entre dientes.
-Me fue de maravilla, pero no ès por eso que estoy tan feliz.
Supo a qué se refería, así que guardó silencio y no hizo más preguntas.
-Escucho el sonido de la vida renaciendo -dijo él con la mirada radiante.
Olivia arrugó la frente, sin entender del todo a qué se refería.
Él movió los brazos con elegancia, imitando el aleteo de un ave.
-Es una mariposa, el sonido de cuando rompe el capullo.
Entonces lo comprendió: hablaba de que ella estaba volviendo a bailar. Sin embargo, no sentía que lo suyo pudiera llamarse así; hasta una polilla se movía con más gracia que ella en ese estado.
Escaneado con CamScanner
-No me pongas esa cara. No has practicado en cinco años y lo que hiciste hoy estuvo excelente. En serio, te veías hermosa. Si no me crees, te lo voy a mostrar.
Julián sacó su celular, buscó su chat y le envió un archivo. Resulta que se le había ocurrido grabar un video mientras bailaban hace unas horas.

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