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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 483

—¡Adrián! —Olivia se dio la vuelta y lo llamó.

Él se detuvo, giró, con un asomo de sorpresa en la mirada, y esperó a que continuara.

—¿Por qué abriste La Casita de Galletas en este lugar?

Adrián suspiró.

—El local me lo dejó mi padre, ese que no quería en mi vida. Antes era una licorería. Ahora no tengo dinero para comprar otro local en otro sitio, así que si esto te causa molestias, yo...

—No hace falta —lo interrumpió. Cada quien tenía su vida; tampoco iba a ser tan intransigente.

Se dio la vuelta y entró a la clínica. A sus espaldas escuchó la voz de Anna.

—¿Qué pasó?

—Nada, vamos. ¿Qué quieres cenar?

—Hagamos pasta.

—¿Con salsa de tomate o a la mantequilla?

—Cualquiera está bien.

¿Ese era Adrián? ¿Podía ponerse a discutir con una chica, con toda seriedad, sobre estas trivialidades domésticas?

Realmente había cambiado.

Adrián recogió sus cosas y se dispuso a volver a la tienda. Echó un último vistazo atrás y vio la silueta erguida de Olivia entrando al Centro Herbal; con paso firme, sin el menor rastro de desequilibrio.

*** Olivia terminó su rehabilitación y Julián seguía sin aparecer.

Esa tarde no tenían ensayo programado, pero necesitaba comunicarles a los miembros de la compañía de danza los resultados de su análisis de la noche anterior; había enviado un aviso al grupo. Sin embargo, cuando llegó a la sala de ensayos, todos los integrantes estaban presentes, excepto el protagonista masculino. Lo pensó un momento y decidió llamarlo.

El celular apenas sonó antes de que contestara, Olivia le preguntó:

—¿Dónde estás? Todos te estamos esperando.

—Estoy aquí. —Apenas terminó de hablar, Julián entró

con una sonrisa indefinible.

Los demás compañeros estaban ahí; no era momento de ponerse a discutir asuntos personales. Olivia no dijo nada al respecto, solo dio unas palmadas y anunció:

—Estuve casada con él —dijo Olivia con seriedad—.

Eso es un hecho que no se puede cambiar. Si te molesta, podemos reconsiderar las cosas con calma.

—¡No! —Se apresuró a decir Julián—. ¡No me importa!

Solo me preocupa que lo quieras a él más que a mí.

—Entonces, ¿desapareciste todo el día para qué? ¿

Para ponerme a prueba?

Julián se desanimó.

—Quería ver si te importaba... Pero solo te acordaste de mí cuando era hora de ensayar. Estuve todo el tiempo afuera, esperando a que me buscaras.

Olivia suspiró.

—Julián, pensé que me entendías. Lo mío con Adrián llegó hasta donde llegó; ya no hay ninguna posibilidad de volver. En mi corazón ya no hay lugar para él.

Espero que esta sea la última vez que tenga que decirlo. 

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