Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 512

Capítulo 512 Adrián, al escucharla, miró de reojo a Anna y se rio.

Anna tampoco se molestó; al contrario, sonreía con los ojos entrecerrados.

Daniela pensó: ¿Estos dos están bien de la cabeza? ¿

Encima se ríen?

Le dirigió una mirada a Olivia, como diciendo: ¿tú

entiendes a estos dos?

Olivia hizo un gesto de impotencia. ¿Cómo iba a entenderlos?

Esa comida en casa de los Montiel le dejó claras muchas cosas a Olivia: resultaba que cada vez que Adrián volvía al país, iba a comer allá y traía a Anna consigo. Salvo dormir, todo lo demás, comer y beber, lo hacían ahí mismo.

Y los dos señores lo trataban con tanta cercanía que daban la impresión de que era un familiar más.

Al verlo tan a gusto, tan natural delante de los padres de Leonardo, a Olivia le invadió una sensación rara:

ese sujeto era bueno en todo, excepto en ser esposo.

Es decir, era buen jefe, excelente amigo, fiel compañero y se llevaba muy bien con los mayores;

pero como marido estaba reprobado.

Aunque, claro, viendo lo bien que trataba a Anna, quizá solo con ella fue un mal esposo.

El motivo principal de la visita era ver a los papás de Leonardo, y al comprobar que los dos señores estaban de maravilla, Olivia se quedó mucho más tranquila.

A la hora de irse, Adrián les preguntó a ella y a Daniela si querían que las llevara.

Olivia traía su auto con compañía. Antes no le gustaba salir con escoltas, le parecía que le quitaban la libertad, pero después de la noche del secuestro, orquestado por Paulina, esa loca todavía sin paradero conocido, cada vez que salía iba con escoltas.

Eso sí, no era apropiado entrar con ellos a la casa de los Montiel, así que les dio dinero para que comieran algo por ahí cerca y a esas alturas ya la estarían esperando en el auto.

Adrián se acercó a hablarle y ella no pudo evitar comentar:

—Si digo que eres buena persona, a veces me pareces un malnacido; si digo que eres de lo peor, de pronto tienes algo de humano. La verdad es que eres todo un caso.

Dicho eso, tomó a Daniela del brazo y salió. Los del equipo de seguridad se encargaron de escoltarlas.

Adrián solo pudo mirarla, resignado.

Olivia aún no llegaba a casa cuando Julián volvió a hacerle videollamada para avisarle que al día siguiente tomaba el avión a Altabrisa.

Entonces vio que Daniela iba sentada al lado de ella y le preguntó adónde había ido.

Olivia se lo dijo tal cual: a visitar a los papás de Leonardo Montiel.

Julián, del otro lado, resopló y la miró con ojos vidriosos.

—Ay, en cuanto te dejo de vigilar un rato, ya andas suelta por ahí. Eso no se hace.

Daniela le hacía guiños a Olivia: ay, ¡qué empalago de pareja!

Olivia se rio, pero no le parecía empalagoso; de hecho, últimamente sentía que sus comentarios la incomodaban. Hasta podía adivinar lo que él iba a decir.

Y, en efecto, siguió en ese tono melindroso.

—Ese tipo ya ni existe y tú sigues preocupada por sus papás.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)