—¿Les molesta que tenga esta pastelería? —Todavía traía puesto el delantal, el gorro y el cubrebocas. Era todo un repostero profesional.
—Sí. —El tono de Julián fue tajante—. Si pensaste en abrir una pastelería, ¿por qué tenía que ser cerca de su escuela? ¿Por qué precisamente pastelería? ¿Sabes que a ella le encanta la repostería que le preparo y querías hacerme competencia?
—No es eso… —Adrián sonrió con melancolía—. En serio, este local me lo heredó mi papá.
—Te lo compro. —Julián habló con tono imperativo—. No me importa de quién haya sido, ¡ponle precio!
Esa manera de hablar le recordaba a alguien.
En su momento, cuando a Paulina la despidieron de las dos tiendas, también empezó a vociferar lo mismo: tu tiendita de mala muerte, yo te la compro y ya.
Y, claro, él fue ese pobre infeliz que “sí podía comprarlo”.
Aunque al final no lo compró, el bumerán le caía a él de regreso.
Todo en este mundo se paga y ese era su karma.
Se quitó el uniforme de cocinero.
—¿Te mandó Olivia?
—¡Sí! —dijo Julián sin titubear.
Adrián sonrió.
—No es cierto.
La vergüenza de mentir y ser descubierto se le convirtió en furia.
—¡Pues sí! ¿Tienes idea de los problemas que le causas al tener la pastelería aquí? Tú eres su sufrimiento, cada vez que te ve, vuelve a recordar el dolor; si te queda un poco de conciencia, ¿no podrías considerarla? Aléjate de ella y compórtate como un ex de verdad.
Adrián suspiró.
—¿Vas a decidirte de una vez? Ponle precio, te lo compro y te largas. —Julián lo soltó furioso.
Adrián se volvió hacia Anna.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...