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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 519

Una serie de estruendos interrumpió sus palabras.

Julián soltó una patada a ciegas y mandó al suelo todos los adornos de la tienda.

—¡No necesito que me des lecciones! ¡Más te vale desaparecer mañana mismo! —advirtió, dándole la espalda para marcharse sin esperar respuesta.

El piso quedó hecho un desastre.

Anna se acercó y le preguntó en voz baja:

—Y entonces… ¿en serio ya no abriremos la tienda?

—No. —Adrián se agachó a recoger—. Ya no.

Anna se entristeció y se puso a ayudarlo.

—Pero…

Pero, al final, no dijo nada.

Ese mismo día, la pastelería colgó un letrero anunciando que regalaban todo, la noticia corrió de boca en boca entre los vecinos y vaciaron todo lo que había en la tienda.

Algunos incluso preguntaron, preocupados, adónde pensaban mudarse, y Adrián les respondía con una sonrisa:

—No creo que abramos otra. Gracias por todo.

Cuando Julián volvió al estudio, todos estaban ensayando, y el bailarín suplente estaba cubriendo su lugar.

—Bebé, ya volví. —Sonrió con su expresión característica, luminosa como el sol, abrazó a Olivia, mandó pausar el ensayo y le dijo al bailarín suplente—: Yo sigo desde aquí.

El ensayo continuó.

Olivia se acercó al bailarín y le pasó una botella de agua.

—Bailaste muy bien hoy.

Él sonrió apenas.

—Gracias, maestra.

—No me digas así. Solo soy un poco mayor que ustedes y armé este grupo porque amamos bailar, eso es todo —respondió Olivia con sencillez.

El suplente era estudiante de licenciatura, todavía joven, y rio con timidez.

—¿Qué le estuviste diciendo hoy a ese suplente? ¿Te llevas muy bien con él?

Sintió un tirón en el pecho, como algo dentro a punto de reventar.

—Es nuestro compañero, claro que lo conozco bien. Si no, ¿cómo nos comunicamos? ¿Cómo trabajamos juntos? ¿Cómo logramos que la coreografía salga bien?

—Solo es un relevo. ¿Cuál trabajo en equipo? —Julián torció los labios.

A ella ese comentario le supo a veneno y no pudo evitar contestarle:

—¿Tú también fuiste un suplente?

Se quedó callado antes de responder:

—Justo porque lo fui, sé lo que está pensando. Cuando hablabas con él, ¿no te diste cuenta? Te miraba con un brillo en los ojos, igualito a como yo te veía en ese entonces…

—¿Y entonces? —A Olivia le pareció absurdo—. ¿Crees que con cualquiera que me mira yo voy a…?

El resto de la frase ni ella misma logró pronunciarla. ¡Era demasiado vergonzoso!

—Tampoco quise decir eso… —Julián le tomó la mano—. Solo siento que eres muy buena con él. No le des motivos para que se enamore de ti, igual que me pasó a mí.

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