Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 529

Aunque Julián trataba de convencerla, Fabiola seguía intranquila. Algo no le cuadraba.

—Ya fue suficiente, mejor hay que entrar. El maquillaje toma horas, si no vamos ya se nos hace tarde.

—No. Soportamos hasta ahora, hay que resistir hasta el último momento.

Estaba decidido a hacerle entender a Olivia lo importante que era él, a demostrarle que nadie podría tomar su lugar.

—¿Y si la maestra ya tomó una decisión? ¿Qué tal si ya no nos llama?

Viendo cómo el tiempo se iba minuto a minuto y su celular seguía sin sonar, Fabiola ya estaba con los nervios de punta.

—Quédate tranquila. ¿No la conoces? Ese espectáculo lo cuida más que a su vida, ¿crees que va a dejar que todo se venga abajo? Seguro vuelve a mandar a alguien a llamarnos.

Conocía lo que significaba ese espectáculo para Olivia. Esa era justamente la mejor manera de presionarla. Ella jamás permitiría que se arruinara el trabajo de todos.

Pero el tiempo seguía corriendo, se hizo de noche, el público comenzó a entrar al teatro, y ni el celular de él ni el de Fabiola daban señales.

Ella ya no podía más. Intentó llamar a la compañera que la había estado contactando, pero del otro lado nadie contestó.

—Seguro están ocupados con el maquillaje. Ya estuvo, Julián, no debí hacerte caso. —Fabiola estaba al borde del colapso.

Julián la miró con frialdad.

—Cuando te quedaste con los Hermès no decías lo mismo. Y aceptaste los tres, ¿no?

Fabiola se quedó muda.

—Tranquila, piénsalo. Sin nosotros, ¿cómo van a bailar? Lo más probable es que la función de hoy se venga abajo y, en cualquier momento, van a anunciar que se posterga o se cancela. Ven, vamos a echar un vistazo. —Entraron junto con el público.

Se sentaron en la última fila y miraron hacia el escenario.

La función aún no comenzaba. El telón seguía corrido.

—No se ve que vayan a cancelar… —le susurró Fabiola.

Estaba angustiada y arrepentida, a punto de llorar. Después de todo, ella también le había puesto mucho esfuerzo a ese espectáculo.

Y entonces vio salir a Olivia. Las lágrimas le brotaron.

—¡Es la maestra! —No pudo evitar exclamar en voz baja.

Una voz dentro de ella decía: qué bueno, es ella, ¡la propia maestra salió a dar la cara por la compañía! Vamos, maestra, ¡con todo!

A su lado, en cambio, Julián suspiró con desprecio.

—¿Cómo se le ocurre subirse ella y arriesgarlo todo? ¿No es querer robarse el protagonismo? Si está coja…

Al llegar ahí, hasta él sintió que no era apropiado y cambió la palabra.

—No se ha recuperado del todo, ¿cómo va a ejecutar bien cada movimiento?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)