Capítulo 53 La rechazó. Rodeada por sus excompañeras, se sentó al lado de la maestra Carmen. Nadie mencionó su pierna; actuaban como si no se hubieran dado cuenta del problema. Sin embargo, sabía que, para una bailarina, una lesión así era demasiado obvia como para pasar desapercibida. Solo había una explicación:
la maestra Carmen les había pedido de antemano que no dijeran nada.
Sea como fuera, en esa pequeña sala de espera, recibió la mayor muestra de gentileza que un grupo de extraños le había brindado en los últimos cinco años. Como el celular no dejaba de vibrar dentro de su bolso, optó por apagarlo para concentrarse en hablar con su profesora y las demás chicas.
Julián también estaba ahí. A Olivia le sorprendió verlo.
¿No se suponía que era el bailarín principal de la compañía de Altabrisa? No entendía qué hacía en ese lugar.
-Esta vez se trata de una gira internacional en la que colaboran varias compañías -explicó la maestra Carmen con una sonrisa-. Cada grupo presentará su propio repertorio.
Entonces todo tenía sentido. Julián le dedicó una sonrisa y ella asintió, devolviéndole el gesto de la misma forma.
El trámite de la visa fue rápido. El grupo fue pasando uno a uno para registrar sus datos y se marcharon poco después. Olivia y la maestra Carmen fueron las últimas en terminar. Al salir, Olivia hizo una transferencia a la cuenta de banco de la maestra y le pidió que entregara ese dinero a la escuela o al comité organizador de la gira. Sabía que la invitación de su profesora para unirse al grupo era un gesto de cariño, pero no pensaba aprovecharse de nadie para cubrir sus gastos de comida o transporte; prefería pagarlo todo por su cuenta.
-Ay, hija, eres tan terca -suspiró la maestra Carmen.
Al final, aceptó el dinero. -Está bien, luego pregunto cómo puedo integrar esto a los fondos del viaje.
-¡Hola! -Las saludó Julián.
Al voltear, lo vieron apoyado en un auto estacionado junto a la acera, agitándoles la mano. La maestra Carmen rodeó los hombros de Olivia con el brazo y le habló en confianza.
-Hay algo que no sé si deba decirte.
-Pero... -Olivia no podía evitar el escepticismo.
-No te rindas hasta él último momento. Vamos a intentarlo, ¿sí? ¿Qué tal si ocurre un milagro? Julián no se atrevía a decirte nada y me pidió que hablara contigo, pero yo...
-Está bien, vamos -la interrumpió Olivia.
Al ver la insistencia de la maestra, se acordó de su abuelita Mercedes. Si ella supiera que existía una mínima posibilidad con un médico así, seguro le rogaría que lo intentara. Lo haría solo por probar, como si fuera parte de su paseo por la capital; no se haría ilusiones de quedar bien.
Tanto Julián como la maestra Carmen se alegraron al escucharla.
Como la cita era por la tarde, los tres aprovecharon para comer algo juntos al mediodía. Pidieron huevos revueltos y café en un lugar cercano, pero a mitad de la comida, la maestra recibió una llamada de la Escuela Nacional de Danza; necesitaban que regresara por un asunto pendiente. Debido a eso, le encargó a Julián que cuidara de Olivia y se fue a la institución.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...