Capítulo 54 Julián conducía con cuidado mientras se adentraba en la zona de callejones donde se encontraba el consultorio. El médico atendía en una clínica que ya tenía una fila larguísima extendiéndose por la entrada.
Al ver a tanta gente, Julián se preocupó de que Olivia no resistiera tanto tiempo de pie.
-Iré a formarme -propuso él-. Quédate en el auto y te avisaré cuando sea tu turno.
Olivia se sintió apenada por la molestia.
-No, ¿cómo crees? Yo también puedo bajarme.
-No te preocupes, yo me encargo. -Él estacionó el auto en un lugar libre y bajó para formarse.
Al quedarse sola, Olivia sacó su celular y lo encendió.
Tenía más de diez llamadas perdidas: ocho eran de Adrián y dos de doña Rosa.
También había un mensaje de Adrián:
"¿En dónde te metiste?" "¿Qué no se supone que estaba de viaje de negocios?
¿Cómo es que tiene tiempo de buscarme si se fue con Paulina?", se preguntó.
Decidió devolverle la llamada a doña Rosa. En cuanto la mujer contestó, le informó con un tono muy apurado que el señor Vargas la había estado buscando y que ella no había sabido qué responder sobre su paradero.
-Está bien, ya entiendo. Muchas gracias, doña Rosa.
-Colgó la llamada, pero apenas lo hizo, el celular volvió a sonar.
Era Adrián.
-¿En dónde estás? -Sonaba molesto-. ¿Por qué no contestas y por qué tenías el celular apagado?
-¿Necesitas algo?
-Escucho carros... ¿No estás en la casa? -preguntó él con sospecha.
-No -respondió ella sin rodeos-. Salí a tomar aire. ¿ Para qué me llamabas?
-Ya para nada, jolvídalo! -Y le colgó.
Olivia guardó el celular y buscó a Julián con la mirada.
-¿Y si pago el doble de la consulta? ¡Es más, pago diez o veinte veces más! ¿Cuánto cuesta el turno? ¡Te doy mil dólares pero quiero que me atiendan ya!
La gente en la fila comenzó a molestarse y a quejarse a viva voz.
-¡Ay, sí, qué presumida!
-¡Qué tipa, quiere pasar antes que todos y todavía presume!
-¡Si tanto dinero tiene, pues pague para que cierren la clínica y la atiendan a usted solita!
-¡Ándele, mejor compre toda la capital de una vez!
-¡Cállense! -La mujer, alterada por los comentarios, se dio la vuelta.
Olivia la reconoció; no se había equivocado con la voz, era Paulina.
La cara de Paulina estaba roja de puro coraje. Miró hacia el otro extremo del callejón y pataleó con furia.
-¡Ven! ¡Hay que comprar todos los turnos que quedan en esta clínica!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...