Los días siguientes, Olivia estuvo muy ocupada.
Nunca se había imaginado que la vida de Mercedes ahí fuera tan plena; se movía como pez en el agua. Su único problema era que aún no podía comunicarse con libertad en el idioma local, pero, fuera de eso, su día a día era de lo más vibrante.
Por ejemplo, la acompañó a un desfile de productos de la empresa de Lorena, porque en esa pasarela se presentaban piezas diseñadas por ella. Mercedes no tenía formación profesional en diseño, pero gracias a los años que vivió en Altabrisa conocía bien el bordado y las joyas antiguas; tenía muchas ideas.
Lorena la ayudaba a convertir esas ideas en piezas reales. Por eso, Mercedes tenía que subir al escenario, y como su tía estaba ocupada con los preparativos del desfile, le pidió a Olivia que se encargara ese día del vestuario y el maquillaje de la abuela.
Y eso también requería su buen tiempo.
Olivia ayudó a Mercedes a elegir el vestido, a maquillarse y a peinarse, y ella misma tuvo que arreglarse también. Por la tarde la acompañó al desfile; en la noche hubo una cena de gala. Con sus tacones, llegó al punto en que ya no podía caminar. Y otra vez, al volver a casa, se acostó y se quedó dormida.
Otro día, Santiago tenía que organizar una presentación de un producto orientada al público de su país natal, y la presentadora que tenía reservada no alcanzaría a llegar por un problema con el vuelo, así que él le pasó la tarea a Olivia en el último minuto.
Ella se puso a memorizar el guion, a buscar palabras en el diccionario y a consultar todo tipo de información; había tantos tecnicismos que, incluso traducidos a su lengua materna, no entendía. Santiago estaba ocupado; ¿cómo iba a llamarlo por cada palabra en la que se atoraba?
Esa noche llegó a soñar que traducía y repasaba los tecnicismos y el discurso de la presentación. Perdida en el aroma de gardenias de la habitación, ni siquiera alcanzó a escuchar el sonido de las hojas al ser sopladas. Estaba tan estresada memorizando que parecía la víspera de su examen de admisión a la universidad.
Al día siguiente, ya frente al público, estuvo todavía más nerviosa, porque no estaba relacionada con el medio y temía hacer quedar mal a Santiago.
Esa noche, otra vez, en cuanto llegó a casa, cayó rendida.
En otra ocasión, acompañó a Mercedes al rancho. Hasta entonces no sabía que la familia de Santiago tuviera una propiedad lechera; la abuela quería ir a ver cómo ordeñaban a las vacas. Así que pasó otro día enloquecida en el campo, y en la noche llegaron también Santiago y Lorena, y con la abuela hicieron una parrillada al aire libre en el rancho.
Comió hasta que la panza le quedó redonda, y esa noche, envuelta en el aire campesino con olor a tierra y a pasto fresco, durmió de un tirón hasta el amanecer.
Lo que ella no sabía era que esa noche, en realidad, había llegado también otra persona, solo que no se había mostrado ante ella.
Esa persona iba lista para arrullarla con el sonido de la hoja en cuanto hiciera falta, pero no fue necesario, porque ella cayó en un sueño profundo, sumamente tranquilo y dulce.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...