La voz de Adrián también traía un tono de diversión.
—Bien, todavía puedes regañarme, eso quiere decir que estás bien.
Olivia lo miró de reojo. Qué cosa más extraña: ese tipo, después del divorcio, se había vuelto medio impertinente. Antes, cuando ella lo adoraba y lo consentía, cuando él era todo en su vida, no le daba importancia a su cariño sincero. Y ahora, en cambio, se volvía alguien que ella ya no terminaba de entender.
—Adrián —dijo—, ¿eres tú el que silba con una hoja todas las noches?
—Bueno... —Adrián vaciló un momento, como si no hiciera falta negarlo, y bajó la cabeza—. Sí.
Él esperaba que ella lo regañara, pero pasó un buen rato y no dijo nada.
Levantó la mirada y le preguntó, titubeando:
—¿Qué pasa?
—Suena horrible —dijo ella—. Desde la prepa ya silbaban con esas hojas y se escuchaba fatal. ¿No tienen conciencia para darse cuenta del ruido que hacen?
—Bueno... —Adrián rio—. No.
—¿Se creían, entre todos, unos maestros de la música? —Olivia se sorprendió. ¿Tanta confianza tenían?
—Estábamos... orgullosísimos. —Adrián sonrió—. Lograr sacarle una melodía a una hoja, ¿no era suficiente? En esos tiempos hasta hacíamos competencias para ver quién soplaba más fuerte.
Con razón. Aquella música infernal alcanzaba a tapar las melodías en su reproductor.
—Olivia. —Adrián imitó su postura y se recostó en el respaldo de la silla—. No sé si será por la edad, pero cada vez extraño más los tiempos de juventud. A veces me acuerdo de cuando estudiábamos, de los partidos con Leo, Federico y los demás del equipo de basquetbol. Y de ti: casi todos nuestros partidos los viste, y hasta nos cuidabas la ropa.
—¿Yo? ¿Cuándo?
—No creas que no me daba cuenta —dijo él—. Eras callada, siempre nos veías jugar en silencio, parada al lado de nuestra ropa y nuestras mochilas. Recuerdo una vez que un muchacho atolondrado casi pisotea el bulto de ropa, y tú, como una gallinita protegiendo su comida, rodeaste todo con los brazos y le dijiste que tuviera cuidado.
¿Eso en serio pasó?
Olivia entrecerró los ojos. Tal vez sí, había sido hace muchísimo tiempo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...