Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 551

Olivia ya no tenía ninguna expectativa sobre ese sentimiento; la ruptura era inevitable. Sin embargo, por dentro le pesaba: a Julián también lo había querido. Al escuchar aquellas palabras, todo frente a ella se volvió una sombra borrosa.

—Pues, que tengan buen viaje ustedes y Julián.

No agregó ni una palabra para retenerlo.

Julián la miraba, y al fin las lágrimas se le agolparon en los ojos.

Lorena y Santiago eran muy hábiles con las frases de cortesía. Una vez dicho lo más importante, solo se oía a los convidados a la reunión ir y venir, conversando de cosas intrascendentes, saltando de un tema a otro.

Ambas partes se mostraban amables, aunque era una amabilidad menos sincera que en una reunión de negocios; al menos, una reunión de ese tipo se hace con la intención genuina de cooperar.

Olivia no sabía qué pensaban los padres de Julián de ella. Tal vez creyeran que había arruinado a su hijo.

Si lo pensaban, no había nada que hacer: ¿quién no se pone del lado de su hijo?

En medio de ese ambiente que ambas familias se esforzaban por mantener en paz, la comida por fin terminó.

Beatriz se levantó con una sonrisa.

—Muchas gracias por haber venido esta noche en familia. Le dieron un cierre perfecto a este asunto. Pase lo que pase, sigamos en contacto.

Eran solo frases de compromiso. Si la situación no terminó en enemistad, fue solo porque ambas familias tenían una reputación que cuidar.

La familia de Julián salió primero del restaurante. Cuando Olivia y los suyos salieron, Julián estaba solo en la acera; sus padres lo esperaban en el auto.

Por lo visto, tenía algo que hablar con ella a solas.

—Voy a ver qué quiere —le dijo Olivia en voz baja a Santiago.

Él asintió. Estando todo a la vista, no le preocupaba que pasara nada.

Olivia volteó la cara, con los ojos ardiéndole.

—Tú también, haz tu vida.

Julián trató de torcer la boca para sonreír, pero le salió peor que el llanto. Optó por bajar la cabeza, soltar un “adiós” apurado y darse vuelta para subir al auto a toda prisa.

El auto arrancó. Los padres de Julián bajaron la ventanilla y se despidieron con la mano de los tres.

Finalmente, se acabó.

Al día siguiente Olivia volvió a la sala de ensayos, regresó al lado de sus bailarinas. Bailó con todas sus ganas, hasta el delirio. Se desahogaba en el baile, ahí encontraba a la versión más feliz de sí misma.

Al comenzar el ciclo escolar, Olivia recibió una carta de Adrián. Llegó a casa de Lorena: era una postal con un pequeño fragmento de texto pegado al reverso. Parecía sacado de una fotocopia y recortado para pegarlo detrás de la postal.

“El auto entra a la Región de los Lagos, el cielo está encapotado, las montañas son de un verde oscuro, lavadas y brillantes por la lluvia. Caminando por el sendero de grava, el viento es duro, el agua, turbia. Subo apretujado a un barco turístico de techo rojo; el motor ruge con un eco sordo y se abre paso en la corriente. A medida que nos alejamos de la orilla, las voces se acallan de pronto. Entre la arboleda se esconden aves acuáticas; un destello de alas grises y se hunden en el verde profundo”.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)