Mercedes se interponía como si quisiera apartarla de alguna alimaña venenosa, no le permitía ver.
—Abuelita, estoy bien. Solo si lo enfrento puedo decir que lo he superado en serio, ¿no? —Olivia extendió la mano y le pidió las cartas.
Mercedes dudó largo rato y al final, con los nervios a flor de piel, terminó por entregárselas.
Olivia las fue abriendo una por una.
Leyó cada palabra con atención.
Julián le pedía perdón, evocaba muchos de los buenos momentos que habían compartido y le preguntaba qué tenía que hacer para recuperar su corazón, si acaso no había entregado ya bastante.
Al ver las palabras “entregado bastante”, a Olivia se le revolvió el estómago, pero tomó el vaso de agua helada que tenía delante, se lo bebió de un trago y empujó hacia abajo esa sensación de náusea.
Recién cuando terminó de leer la última carta, Mercedes, que la había observado sin pestañear, respiró tranquila.
—Abuelita, ya te dije que estoy bien. —Sonrió para consolarla.
Y justo en ese momento la llamó Santiago.
Le dijo que los padres de Julián habían llegado y querían que ambas familias se reunieran a comer; le preguntó si estaba dispuesta.
A Olivia, en realidad, ellos siempre le habían caído bien; solo que esta vez, no terminaba de entender con qué intención venían. Tras pensarlo bien, decidió ir a dar la cara: pasara lo que pasara, hacía falta cerrar el asunto como Dios manda, y además confiaba en que Santiago no la pondría en peligro.
Santiago también apoyó que fuera a verlos, y le dijo que tanto él como Lorena la acompañarían.
Así, esa misma noche, Olivia, escoltada por Lorena y Santiago, acudió a la cita con Julián y su familia en un restaurante.
Cuando llegaron, Julián y sus padres ya estaban allí.
La señora Beatriz Reyes, elegante y mesurada como siempre, le dedicó una sonrisa sutil apenas la vio.
—Olivia, esta cena es, sobre todo… porque, como familia, queremos despedirnos formalmente de ti. Tenemos pensado llevarnos a Julián de regreso; los negocios familiares no dan tregua y su hermana ya no puede sola con todo.
El señor Salazar, que había permanecido callado, tomó entonces la palabra con una determinación que no admitía respuesta.
—Lo pasado, pasado está. Los jóvenes a veces se dejan llevar, es natural. Cuando volvamos, lo pondremos a trabajar en la empresa, desde abajo, para que siente cabeza. Y ciertas ideas que no debió haber tenido también van a quedar enterradas.
Las palabras de Beatriz habían sido más veladas, escudadas en el pretexto del negocio; las del señor Salazar tenían una franqueza envuelta en cortesía.
Lo decía para que lo oyera Julián, pero también para que lo escuchara Olivia.
Era una postura, y a la vez una línea trazada.
Querían dejar claro que el hijo de los Salazar no se aferraría a nadie, y que Olivia, por su parte, debía apagar cualquier ilusión; ya no volvería a haber lazo alguno entre ellos.
Julián, con la cabeza agachada, alzó la mirada un instante hacia Olivia y enseguida la bajó de nuevo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Quero saber si se divorcian ya he leído mucho y no veo que se divorcien el no la deja ser feliz pero si está con la otra y saber si el imbécil de Adrian si se da cuenta de quién su preciosa Pau...
Julián no me gusta para Olivia aunque me parece contradictoria la actitud de Olivia juzgaba todo lo que Adrian hacia pero justifica las actitudes controladoras de Julian el quiere borrar todo su pasado como si no existiera ya da cringe leer, ella lo justifica todo el tiempo y permite todo eso aparte es muy extraño que se encuentre con Adrian en todos lados...
Las críticas que he leído me parecen bastante generosas. Llegué hasta el capítulo 350 de una novela que supera los 600 y, para ese punto, ya me resultaba innecesario el rumbo que había tomado. Al principio tiene una narrativa interesante y buen ritmo, pero en lugar de profundizar en los personajes y desarrollar con mayor riqueza la línea narrativa inicial, la historia opta por prolongarse innecesariamente. Se acumulan giros cada vez más irracionales, coincidencias poco creíbles y conflictos que parecen creados únicamente para alargar la trama. En lugar de mantener el interés, termina aburriendo. Además, los personajes van perdiendo sustancia. Los diálogos y las situaciones se repiten, los conflictos se reciclan y sus decisiones dejan de resultar naturales. Los giros pueden ser inesperados, pero necesitan cierta coherencia para resultar creíbles; cuando esta se pierde, dejan de sorprender. Creo que Mi Desamor Ideal habría funcionado mucho mejor con una trama más corta, mejor desarrollada y centrada en profundizar a sus personajes. El inicio promete, pero la extensión termina jugando en su contra. Para el capítulo 350 ya había perdido completamente el interés y la dejé por aburrimiento....
Mesma história que "5 anos de um casamento vazio" Isaac,Lorena e Aurora!...
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...