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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 557

Capítulo 557

Su compañía de danza, sus problemas. Ella debía resolverlos, sin volver a meter a los Reyes en el asunto.

Cuando lo pensaba, una voz aguda y reprochadora resonó desde la entrada del patio.

-¡Mocosa! ¿Qué estás haciendo?

-Hablando del rey de Roma. -Fiorella arqueó las cejas y resopló hacia la puerta-. Vaya, ya llegó la princesita. Disculpe usted, mi casa es bastante humilde, no está a la altura para recibir a su majestad.

-Mocosa, ¿qué te pasa? ¿No distingues entre amigos y enemigos? ¿Te pones a charlar con una extraña aquí en tu casa? ¿Se te dañó el cerebro? -Linnette regañaba a Fiorella, pero tenía los ojos clavados en Olivia.

Esa extraña, esa enemiga, era ella, claro está.

Fiorella, en cambio, sonreía con dulzura.

-Sí, justamente, así que mejor lárgate ya.

Linnette quedó perpleja.

-¿Qué quieres decir?

-Si no se debe hablar con extraños, ¿a qué viniste?

Por favor, retírate. -Fiorella estiró el brazo e hizo un gesto invitándola a salir.

-¿Cómo te atreves a hablarme así? -Linnette se señaló a sí misma, furiosa-. ¿Me estás llamando extraña a mí?

-Pues sí. Yo me apellido Reyes, mi hermano Salazar, tú eres Aguilar. ¿Qué demonios tienes que ver con mi familia? -Fiorella suspiró.

-¿Y ella sí? -Linnette señaló a Olivia-. ¿Cuántos años hace que tú y yo nos conocemos? ¿Cuántos hace que la conoces a ella?

-Ella es mi hermana. -Fiorella se aferró al brazo de Olivia.

-Tú te apellidas Reyes, ella se apellida Muñoz. ¿De qué hermana me hablas? -Linnette apuntó a Olivia, a punto de estallar.

A Olivia le parecía rarísimo: ante ella, Linnette se mostraba altiva y racional; ante Fiorella, en cambio, explotaba como la pólvora.

Fiorella se recostó contra Olivia.

-Es mi boca, está en mi cara, y yo llamo hermana a quien se me dé la gana. ¿Y a ti qué? ¿Quieres que te diga así? Pues primero conquista a Julián, y después hablamos. Llevas más de diez años persiguiéndolo.

-Niña malcriada... -Linnette se puso roja de la furia -. Me las vas a pagar.

Olivia, claro está, no iba a ir.

Le dio unas palmaditas en la mano a Fiorella.

-La próxima. Quedé con Santiago para cenar juntos, viene a recogerme.

-Está bien, Olivia. La próxima te invito a ti sola. - Fiorella la soltó.

Olivia rodeó la pared del patio para volver a su casa. A su espalda, escuchó la voz de Linnette.

-¿Y cuándo me invitas a mí también?

Fiorella soltó un "uy" prolongado.

-Qué raro, ya casi es otoño y todavía se escuchan mosquitos por aquí. En fin, voy a cambiarme de ropa.

-¡Grosera! -Linnette se quedó otra vez sin palabras por la rabia.

Olivia movió la cabeza para sí. Tal como había imaginado, Fiorella nunca tenía nada bueno que decir de Linnette, pero en el fondo eran de esas enemigas que, a su manera, se querían.

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