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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 556

Capítulo 556

Los dos habían regresado al país.

Se decía que Fabiola también era primera bailarina en alguna compañía de danza.

-¿Fabiola? -Cuando Olivia la mencionó, en la cara de Linnette no se movió un solo músculo, como si no conociera a esa persona.

Olivia probó de nuevo.

-¿Julián?

El semblante de Linnette se alteró apenas un instante.

Olivia entonces lo entendió: el "creador original" del que ella hablaba era Julián.

-Linnette, si en serio tienes tantas quejas de nuestra compañía, recuerda que un contrato es un acuerdo mutuo. Podemos cancelarlo ahora mismo -dijo Olivia -. Pero si difamas a la compañía o a mi creación, me reservo el derecho de demandarte.

Linnette, en cambio, se rio.

-Inténtelo si quiere, a ver si gana. Yo no peleo guerras sin estar preparada, maestra Muñoz.

Linnette recalcó con fuerza esas palabras, "maestra Muñoz", cargadas de un tono profundamente sarcástico.

Dicho eso, pasó por delante de Olivia con la cabeza en alto, y al llegar a la puerta se volvió.

-Maestra Muñoz, eso de cancelar el contrato tampoco me interesa, ¿sabe? Usted no tiene motivos para rescindir el mío. No he violado ni una sola cláusula y, si me cancela sin razón, también la demandaré.

Olivia se quedó mirando la espalda de Linnette mientras se alejaba. Entonces, ¿la enviaba Julián? ¿O venía a "vengar" a Julián?

*** Esa misma noche, Olivia regresó a la casa cerca de la universidad. Fiorella llegó a verla con una tarta de frutas en las manos.

-Olivia, mira lo que te traje, comámosla juntas.

Parecía temer que la rechazara, y agregó con tono lastimero-: Sola no me la voy a acabar.

El clima todavía era agradable. Fiorella montó una mesa con dos sillas en el jardín y preparó té al estilo inglés para tomar una merienda de media tarde antes de la cena.

Olivia entonces le preguntó a Fiorella:

-¿Conoces a Linnette Aguilar?

-Tiene un carácter prepotente, caprichoso y mandón.

Sencillamente no le permitía a mi hermano acercarse a ninguna otra chica. Al final, incluso después de que él se graduó de la universidad, lo acosaba tanto que prefirió irse a la compañía de danza de Altabrisa; aun así, ella iba a buscarlo cada vez que podía.

Fiorella negó con la cabeza.

-Olivia, si te quiere complicar la vida, no le hagas caso. Dímelo y yo me encargo de ponerla en su lugar.

Olivia rio.

-¿Tan valiente eres?

Fiorella ladeó la cabeza.

-Desde chica me he enfrentado a ella, y siempre la dejaba muriéndose de rabia. ¡Créeme que tengo mis métodos, eh!

Olivia sonrió y prefirió no contarle cómo se había comportado Linnette en su compañía.

Por lo que decía Fiorella, las dos familias eran amigas de toda la vida, y aunque pintaba su relación como la de dos enemigas juradas, que no podían ni cruzarse, en el fondo había también un cierto aire de complicidad infantil, de esos afectos silenciosos que nacen cuando dos niños crecen peleando lado a lado.

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