Capítulo 644
Así era Santiago. Ese día, él la llevó hasta la entrada de la escuela.
En realidad, el examen final ya había terminado y debían empezar las vacaciones de verano, pero todavía tenían tutorías, así que el campus seguía lleno de gente que iba y venía.
Buscó a Adrián entre la multitud. Quería pedirle que Illevara a su abuela a un chequeo para detectar el problema a tiempo.
Pero soltárselo así, de frente, le parecía raro. Lo encontró caminando junto a otro chico. Apuró el paso para alcanzarlos y fingió pasar por su lado; Adrián fue quien la detuvo.
-¡Olivia!
Ella volteó.
-¿Por qué corres tanto? -le preguntó Adrián.
-Ah, no te había visto. -Olivia seguía dándole vueltas a cómo advertirle.
Pero el chico que iba con Adrián dijo:
-Olivia, ¿no se te notan mucho las ojeras? ¿Te quedaste anoche sin dormir cultivando tu granja virtual?
Era cierto que a Olivia se le notaban las ojeras cuando no descansaba bien, pero el comentario del compañero le dio pie para hablar.
-La verdad, anoche no dormí bien porque en mi pueblo se enfermó una abuelita -dijo con un suspiro.
Claro que en su pueblo no había ninguna abuelita así.
-Por eso digo que, cuando una persona mayor siente algo raro en el cuerpo, hay que llevarla al hospital para que la revisen. Esa abuelita ya tenía síntomas desde antes; adelgazaba muy rápido, y en ese entonces incluso había quien decía que "a cierta edad, estar delgado es una bendición". Si uno baja de peso pосо a poco, vaya y pase; pero adelgazar así es una señal de alarma. Además... -Olivia fue repasando, una por una, todos los primeros síntomas de la enfermedad de la abuela de Adrián.

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