Capítulo 68 -Doña Rosa no está. Si necesitas algo, pídeme ayuda, no trates de hacerlo sola.
Olivia entró al baño y, al escucharlo, se dio cuenta de que él seguía pensando que ni siquiera era capaz de bañarse sin el apoyo de la empleada.
El calor empezaba a sentirse con fuerza. Parecía que el verano en la capital llegaba mucho antes. Después de todo lo que había pasado esa noche y de los roces con Adrián, el vestido de noche se le había pegado al cuerpo. Se şentía apretado y pegajoso; era realmente difícil de quitar.
Y mientras más se esforzaba, más sudaba, haciendo que la tela se adhiriera todavía más a su piel.
Desde afuera, tras un largo silencio sin escuchar el ruido del agua, él se acercó a preguntar:
-¿Estás bien?
-¡Estoy bien, no entres! -se apresuró a contestar.
-¿Segura que no necesitas que te ayude?
-¡Que no! ¡Te dije que no entres! -gritó, perdiendo la paciencia.
Pero entre más se alteraba ella, más se convencía él de que algo estaba mal. Abrió la puerta y la encontró forcejeando con el vestido.
-¿No puedes quitártelo? -preguntó mientras caminaba hacia ella.
-Yo...
Antes de que pudiera protestar, sintió los dedos de él rozando el cierre.
-Se atoró -comentó él, tirando con fuerza.
Luego se quedó callado un buen rato, sin moverse.
Esperó unos segundos, impaciente por no saber qué estaba haciendo.
-¿Ya quedó? Si no puedes, salte y yo me encargo.
Él extendió la mano frente a sus ojos; la cabeza del cierre estaba tirada en su palma.
-Esta ropa es de pésima calidad-se quejó-. No me queda de otra más que romperlo.
¡Sssshrip!
El vestido se rasgó desde la espalda. Olivia sintió el aire fresco en la piel y se volteó, sujetando la parte delantera de la prenda rota contra su pecho.
-Ven a ver la vista, la ciudad se ve muy bonita de noche -dijo él antes de terminarse su copa de un solo trago.
Ella revisaba su celular cuando, para su sorpresa, encontró un nuevo mensaje en su bandeja de entrada. ¡La escuela le había enviado los documentos para la visa! ¡Ya podía programar su cita para el trámite de estudiante! Estaba tan concentrada leyendo el correo que ni siquiera registró lo que él decía, hasta que escuchó su voz detrás de ella:
-¿Por qué te escribe esta escuela de artes?
Se asustó tanto que la mano le tembló y el celular terminó en el suelo.
-No es nada -respondió mientras recogía el aparato y bloqueaba la pantalla-. Una maestra que tuve se fue al extranjero; cuando estuve en la capital y pasé a la academia me enteré, y apenas nos pusimos en contacto.
Para desviar la atención del mensaje, se levantó y le preguntó:
-¿Qué me decías?
-Te dije que quería hablar contigo y que te acercaras -respondió él, dejando por fin el tema del correo.
Olivia suspiró aliviada.
-Está bien, deja me arreglo un poco el cabello y voy.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...