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¿Mi esposo es mi amante secreto? romance Capítulo 280

—¿En dónde está Cristina? ¡Déjala ir primero! —dijo Cristian con frialdad en el momento en que se encontraron. Estaba furioso con Linda por usar métodos sucios para forzarlo a venir.

Como a ella solo le importara que se presentara, no le importaba nada más. Luego, se le acercó con desinterés y le dijo:

—Mañana es mi cumpleaños. Quiero que cortes el pastel cuando el reloj dé las doce esta noche. Haz eso y los dejaré ir.

—Tú… —Cristian se enfureció al verla comportarse tan casual—. ¡No tiene sentido que hagas todo esto! —Él solo vino por Cristina, así que no tenía por qué amenazarlo así; esto solo empeoraría la relación entre ellos.

Linda sintió pesar en su corazón al ver la determinación del hombre; por supuesto, ella también sabía que era inútil hacerlo. Aun así, no era fácil lograr que Cristian viniera, por lo que no lo dejaría irse hasta conseguir lo que quería. Linda se comportó como si nunca hubieran terminado y recostó su cabeza en el hombro de Cristian, diciéndole con voz gentil:

—No pido mucho. Todo lo que quiero es que me hagas compañía hasta medianoche y cortes el pastel. Después de eso te puedes ir.

Cristian estaba dudoso, ya que no quería hacerlo, pero le preocupaba el bienestar de Cristina.

—No te obligaré a quedarte ni nada, así que por eso no te preocupes. Asimismo, Cristina está bien. ¿Ves el vestido que llevo puesto? Ella me lo dio como regalo de cumpleaños —añadió Linda con suavidad. Era buena comportándose de manera dócil y gentil, sobre todo frente a Cristian—. Solo acompáñame esta noche y te prometo que Cristina estará a salvo. Si me das una señal de resistencia, tendré que desquitarme con ella. No habríamos terminado así si no fuera porque ella sembró cizaña entre nosotros.

Cristian no quería que Cristina saliera lastimada, ya que ella no tenía nada que ver en esto. Él estaba en una incómoda relación con Linda en la que no eran enemigos ni pareja, así que las cosas habrían terminado mal sin importar si ese incidente hubiera sucedido.

—Está bien. Me quedaré hasta las doce y me iré después de cortar el pastel.

Linda se puso alegre cuando lo vio acceder.

—Siempre me hacías pasta en mis otros cumpleaños. ¿Podrías hacer lo mismo esta vez? —preguntó, llevándose a Cristian a la cocina. A regañadientes, él se puso un delantal y comenzó a preparar la pasta. Sin darse cuenta, el ama de llaves estaba grabándolos a lo lejos.

Cuando Cristina se despertó en la habitación de huéspedes, el cielo ya estaba oscuro. Su cuerpo seguía débil debido a los efectos de la droga, así que se quedó recostada en la cama por un rato hasta levantarse.

«¡No puedo creer que estuve inconsciente por tanto tiempo! ¿Con qué me drogó Linda? —Lo primero que hizo tras recuperar la consciencia fue buscar su teléfono. Encendió la luz de la habitación, pero entonces descubrió que no había nada más que unos cuantos muebles sencillos; sus pertenencias no estaban por ningún lugar. Puesto que Linda quería que Cristina se quedara allí atrapada, era lógico que prevendría que se comunicara con personas y buscara ayuda—. ¿Ahora qué hago? ¿Cómo me pongo en contacto con Natán para decirle que aquí estoy?».

Tras escuchar el alboroto que venía de afuera de la puerta, Cristina corrió hacia esta e intentó abrirla, pero estaba cerrada desde fuera. Como tal, solo le quedó poner su oreja contra la puerta y escuchar.

Mientras tanto, había mucha tensión en la sala de estar. Julia estaba no podía comunicarse con Cristian, quien tampoco estaba en su oficina. Ya era tarde, así que le preguntó al chofer de este en dónde estaba y se enteró de que estaba en casa de Linda. Antes, Julia ignoraría estas situaciones porque creía que él era capaz de volver con ella si estaban destinados estar juntos; sin embargo, en esta ocasión se rehusó a quedarse de brazos cruzados: «¡Linda no tiene derecho de arruinar nuestra relación!».

Capítulo 280 Terminar las cosas de una vez por todas 1

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