Entrar Via

Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian) romance Capítulo 1304

Rufino también entró a la casa, saludando a Eduardo con cortesía.

Eduardo respondió con un simple gesto y volvió la vista a Dorian.

—¿Qué pasa?

Su tono seguía cargado de enojo.

Hasta Rufino no pudo evitar mirar a Dorian con preocupación.

El semblante de Dorian seguía sereno, sin mostrar emoción alguna.

Sacó su celular, buscó la foto de Otto y le mostró la pantalla a Eduardo.

—¿Lo conoces?

Eduardo echó un vistazo al teléfono de Dorian. Por un instante, sus ojos reflejaron sorpresa, pero cuando volvió a mirar a Dorian, ya tenía el rostro bajo control.

—¿Por qué preguntas eso? No lo conozco —respondió Eduardo, intentando desviar la conversación—. Tu mamá sigue en la comisaría, no importa lo que haya hecho, al final es tu madre, por más grave que sea...

—No me cambies el tema —lo interrumpió Dorian, seco—. Tu expresión me dice que sí lo conoces.

Eduardo dudó un momento antes de mirar de nuevo a Dorian.

—Lo vi un par de veces, hace unos años. Cuando viajé con tu mamá fuera del país, surgió un problema y él nos ayudó. Para agradecerle, lo invitamos a comer. Ya fue hace mucho. ¿Por qué preguntas por él de repente?

Dorian le lanzó una mirada, confirmando lo que ya sospechaba.

Rufino, por su parte, no conocía a Otto. Aunque la foto le causaba curiosidad, prefirió no interrumpir.

Eduardo estaba visiblemente nervioso por el tema, y después de preguntar, no pudo evitar mirar de reojo el celular de Dorian.

—El asunto aquel tuyo de hace años… ya dieron contigo.

Dorian soltó la bomba.

El rostro de Eduardo se tensó al instante, presa del pánico.

—¿Qué te dijo?

Dorian no respondió de inmediato.

—¿Le contaste algo sobre mí y Amelia? ¿O de Amanda?

—Solo lo mencioné de pasada, en una plática casual —Eduardo no le daba importancia—. No le conté gran cosa. ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver contigo?

Los ojos oscuros de Dorian no se apartaban de él.

—¿Qué le contaste exactamente?

Eduardo tragó saliva.

—¿Qué más iba a decir? En ese viaje tu mamá y yo fuimos de paseo, unos amigos locales nos llevaron a ver un espectáculo de… bueno, de esos shows de baile. Fui a escondidas de tu mamá y… al final se me fue la mano y…

Vaciló, incómodo, pero ante la mirada cada vez más dura de Dorian, terminó por confesar.

—No pasó nada, solo toqué a una chica y la policía llegó. Resulta que era menor de edad…

—¡¿Qué hiciste?!

Dorian estuvo a punto de lanzarle el celular a la cara.

Rufino actuó rápido y le detuvo la mano.

—Fue el alcohol, de verdad. La muchacha se veía de más de veinte. ¿Cómo iba a saber? Cuando la policía llegó, yo estaba muerto de miedo. Pensé que todo se había acabado para mí, pero Otto Valdés —el mismo Otto que tú mencionas— estaba ahí. Conocía a mis amigos y tenía influencias, así que logró arreglarlo. Por eso no me arrestaron. Le agradecí invitándolo a comer…

—¿Y durante esa comida qué le contaste? —increpó Dorian, luchando por contener la rabia.

—No fue nada —se apresuró a decir Eduardo—. Hablando surgió el tema de por qué habíamos ido a Europa. Le conté que no me gustaba tu matrimonio con Amelia, sentía que ella te había manipulado y tú no sabías cómo salir de eso. Le hablé de Amanda, de que si no fuera por Amelia, tal vez seguirías con Amanda. Dije que si Amanda no se hubiera perdido, todo sería distinto. Entonces él preguntó detalles sobre Amanda: cuándo desapareció, qué llevaba consigo, cómo era… Me dijo que conocía mucha gente y podía ayudar a buscarla. Yo pensé que mientras más personas ayudaran, mejor, así que le conté todo. No vi nada malo en eso…

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian)