—Estás cometiendo un delito —dijo Dorian—, y uno grave. A Otto y Fabiana los buscan por homicidio doloso e intento de homicidio; hay alevosía y ventaja. Estás ayudando a fugitivos de alto perfil a evadir la justicia y a salir del país ilegalmente. Adivina cuántos años te van a caer por eso.
Fabio se frenó en seco y empezó a tartamudear:
—Yo... yo... ¿cómo iba a saber que mataron a alguien? Yo nomás estaba haciendo un paro, soy inocente, a mí también me engañaron...
—Si te engañaron o no, eso lo decidirá el ministerio público —Dorian lo miró con indiferencia—. Tienes una oportunidad para salvarte...
—¿Qué oportunidad? —interrumpió Fabio con urgencia.
—Criterio de oportunidad. Colabora.
—¡Pero es que de verdad no sé dónde están! —Fabio puso cara de tragedia—. Ya te dije todo lo que sé. No conozco los caminos de aquí, solo sé que es un pueblo fantasma con un muelle viejo donde antes pasaban contrabando. A mí Otto me sacó a patadas para que distrajera a tu papá, ¿cómo voy a saber dónde buscarlos?
Dorian lo observó un instante y no dijo más, manteniéndose alerta a su entorno.
Al callarse ambos, el silencio se volvió pesado; solo se escuchaban sus pasos y el susurro del viento entre los carrizales. No se veía a nadie.
La noche cerrada aplastaba el paisaje, y solo la tenue luz de la luna delineaba el contorno del muelle abandonado a lo lejos.
Las piedras del camino lastimaban las suelas de los zapatos, y en ese sendero pedregoso no se distinguían huellas recientes.
El camino se bifurcaba como las venas de una hoja hacia diferentes direcciones.
Las casas en ruinas y la maleza bloqueaban la vista a la distancia.
Dorian hizo un cálculo rápido basándose en la dirección del viento y decidió arrastrar a Fabio hacia un camino más abierto que daba al mar. Apenas dieron vuelta en una curva, vio a Fabián, que volteaba con una mirada asesina, y a Eduardo, que lo sujetaba de la camisa mientras jadeaba.
—Fabián.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian)