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Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian) romance Capítulo 1685

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En la realidad virtual, Amelia veía cómo su yo del pasado, abrigada con chamarras hasta parecer un bultito, estaba sentada en el coche junto a Dorian. Se veía decaída y no dejaba de preguntarle en voz baja si podían evitar bajar a jugar, ya que tenía mucho frío.

Pero el pequeño Dorian no podía darle una respuesta y los adultos, emocionados por los paisajes nevados que se veían por la ventana y planeando el recorrido, no les prestaban atención a los niños.

La pequeña Amelia iba sentada pegadita al pequeño Dorian, sin sentir la más mínima emoción por el paisaje, solo mostrando un ligero temor.

Amelia no lograba recordar si en aquel entonces ella era igual a Serena, de esas que sentían pánico ante cosas que ni siquiera habían pasado.

Al llegar al destino, los adultos se organizaron de inmediato para tomarse fotos en grupo, sumamente entusiasmados. Como eran tantos, todos asumieron que alguien más estaba cuidando a los tres niños, por lo que los olvidaron por completo.

Lorenzo, que era más inquieto que Amelia y Dorian, se unió a las fotos con los adultos. Esto despistó aún más a la familia, pues dieron por hecho que los otros niños también estaban con algún pariente por ahí, igual que Lorenzo.

Como Amelia sentía frío y a ella ni a Dorian les gustaba salir en las fotos, simplemente se quedaron entre el grupo de gente viendo lo emocionados que estaban los adultos.

Dorian, al ser mayor que ella, estaba más alerta. Desde que los adultos la soltaron para irse a tomar fotos, él la agarró de la mano con fuerza y la llevó con él siguiendo los pasos de los demás.

El lugar no era precisamente una atracción turística, sino un bosque montañoso conocido por su hermosa escarcha que los lugareños les habían recomendado. Era un lugar amplio y desolado, pero muy hermoso, así que no faltaban los visitantes.

Cuando la nevada y el viento comenzaron a arreciar, la familia de Dorian terminó su sesión y llamó al pequeño para tomarse una foto todos juntos.

Manuel Sabín y Óscar Sabín, que ya estaban cansados, se acercaron en ese momento y relevaron a Dorian, tomándole la mano a Amelia.

El pequeño Dorian todavía dudaba y no quería ir, pero Eduardo, ya sin paciencia, lo agarró del brazo y se lo llevó a rastras.

Manuel y Óscar se llevaron a la pequeña Amelia a una cabaña vieja y arruinada para protegerse de la tormenta.

Esta escena estaba narrada desde la perspectiva del pequeño Dorian.

Amelia pudo ver cómo Dorian, mientras era arrastrado por Eduardo, no dejaba de voltear preocupado hacia la espalda de ella, quien se alejaba junto a Manuel y Óscar. El niño intentó zafarse del agarre de Eduardo un par de veces, pero este lo obligó a quedarse. Luego, el resto de la familia Ferrer se juntó para la foto familiar.

Con dudas y muy a la fuerza, el pequeño Dorian fue obligado por los adultos a posar para un par de fotos de grupo.

En cuanto terminaron, el niño se soltó de las manos de Eduardo y de su abuelo y salió corriendo a toda velocidad hacia la cabaña donde Amelia se resguardaba.

Para entonces, la nevada ya era muy intensa.

Aquella cabaña apenas era un refugio improvisado que medio tapaba el viento y la nieve. La pared de madera de la parte trasera llevaba mucho tiempo derrumbada y daba paso directo a un vasto paisaje nevado, lleno de maleza y terreno escarpado.

El lugar no era pequeño y había bastantes turistas descansando ahí. Estaban agrupados charlando, fumando y bromeando con toda clase de acentos.

Manuel era uno de ellos; platicaba de forma muy relajada con un montón de extraños.

Óscar, por su parte, fumaba mientras hablaba por celular un poco más apartado.

Capítulo 1685 1

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