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Mi Hija Llama Mamá a Otra romance Capítulo 144

Candela escuchó la forma en que la llamaron y arrugó el entrecejo, aunque solo un poco.

Pensó que tal vez Paloma tampoco se había acostumbrado del todo, así que decidió no decir nada al respecto.

—Le preparé un poco de sopa de res con fideos, comió bastante —comentó Paloma—. Pero su estómago es delicado, así que cuando quiso servirse otra porción, solo le di el caldo.

Paloma lanzó un suspiro.

—Señora, usted no sabe, esa señorita Zaira no tiene idea de cómo cuidar a una niña. En la mañana solo le da esas cosas que comen los extranjeros, y ni siquiera me deja prepararle algo bueno a la niña. Dice que lo que yo hago tiene demasiada grasa, que no es saludable, y todos los días le da pan para desayunar.

—La niña ya de por sí no tiene buen apetito, pero en estos dos meses con ella, se ha puesto mucho más flaca. De verdad, hasta me duele verla así.

—Se lo digo de corazón, señora, la única que cuida de verdad a la niña es usted.

Candela solo escuchó las palabras de Paloma, sin decir nada.

Por más defectos que tuviera Zaira, seguía siendo la mamá de Daya.

Además, Fidel y Daya parecían no darle mucha importancia. Ella, como alguien de fuera, no podía meterse.

Paloma notó que Candela no se inmutaba, y quiso seguir insistiendo.

En realidad, Paloma ya no soportaba más a esa tal señorita Zaira.

El señor Fidel la había traído para cuidar a la señorita Dayana, pero esa Zaira la tenía de criada ¡atendiendo todo el día al perro!

Cualquiera pensaría que el verdadero hijo era el perro y no la niña.

—¿Sabe qué más, señora? Esa señorita Zaira hasta quiere que la niña se acerque al perro. Dice que si Daya es alérgica, es porque nunca le han hecho pruebas de desensibilización.

—¡Dios mío! Si viera, ese animal es más grande que la niña. Cada vez que las veo, me pongo de nervios, temiendo que vaya a lastimarla. Y aun así, esa Zaira dice...

—¡Paloma! —interrumpió Candela, cortando de tajo la conversación—. Daya está en la recámara. Llévala a casa, por favor.

No le permitió seguir hablando.

Candela entendía bien el mensaje de Paloma.

Pero Daya… esa niña le había roto el corazón.

Por supuesto que la quería. Al fin y al cabo, la había criado durante cinco años.

Sin embargo, la experiencia le decía que, aunque Zaira cometiera muchos errores, para Daya su mamá siempre sería la mejor.

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