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Mi Hija Llama Mamá a Otra romance Capítulo 98

Ella dio un paso al frente y dijo:

—Señorita Zaira, la señora está en casa, mejor voy a preguntarle primero, ¿le parece?

En cuanto Zaira escuchó que Paloma le llamaba “señorita Zaira”, su cara se tornó sombría.

Por supuesto que estaba enterada de que Candela ya había regresado a la casa.

Estos días, al ver los videos sobre Fidel y Candela que circulaban en internet, la envidia le crecía en el pecho como mala hierba que no se puede arrancar.

Hoy había traído a Daya para aprovechar que Fidel no estaba y dejarle bien claro a Candela quién era la verdadera dueña de esa casa.

Pero Zaira no se desquitó con Paloma; al contrario, puso una cara comprensiva y hasta dulce.

—Si la señora Arroyo está aquí, entonces no voy a entrar.

Luego le indicó a la empleada:

—Ve a mi carro y baja el equipaje de Daya. Dijo que quería quedarse unos días aquí.

—Sí, señora.

La empleada fue a buscar las cosas de Daya al carro.

En ese momento, Daya regresó corriendo tras dar una vuelta por el patio.

Al ver que su mamá se subía al carro para irse, Daya corrió a abrazarla.

—Mamá, ¿no que íbamos a estar juntas tú y yo?

Zaira se agachó, acarició con ternura la carita de su hija y le dio un beso en la mejilla.

—Mi niña, claro que quiero estar siempre contigo. Pero ahora la señorita Candela está aquí, ella…

Zaira hizo una pausa adrede, y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Si mamá también se queda, la señorita Candela se va a enojar. Mamá se va ahorita, pero en cuanto me extrañes, vengo por ti, ¿sí?

—¡No, no quiero!

Daya no entendía las vueltas que daba su mamá con las palabras.

Solo captó una cosa: mientras Candela estuviera ahí, su mamá no podía quedarse con ella, y entonces no podían estar juntas.

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