Nerea ya había transmitido en vivo una vez, enfrentándose sola a los tres grandes hackers de la «dark web».
Su talento en informática era conocido por todos.
Ahora, los de arriba habían decidido devolverle el «favor» a GY, la institución de investigación científica más importante de Estados Unidos, con un gran regalo.
Encabezados por Fabiola Rangel, decenas de genios informáticos de toda Latinoamérica se reunieron.
Su objetivo: hackear la base de datos de GY y hacer pública toda la investigación sobre el virus zombi.
Dejar que el mundo entero los juzgara.
Tras escuchar a Fabiola, Nerea respondió con tono firme:
—No hay problema, Fabiola.
Fabiola siempre había confiado en Nerea. Justo cuando iba a colgar, recordó algo y preguntó:
—¿Puedes contactar a Cristian? Lo he estado llamando, pero no contesta.
Aunque Fabiola no aprobaba la calidad humana de Cristian, tenía que admitir su talento en la inteligencia artificial.
—Le hicieron una craneotomía, sigue en terapia intensiva. Búscate a otro.
Fabiola se sorprendió:
—¿Una craneotomía?
—Es una larga historia, luego te cuento el chisme cuando nos veamos.
Aunque Fabiola sentía curiosidad, no era momento para el chisme. Colgaron.
Nerea continuó cortándole el pelo a Ulises.
—Mamá, ¿cómo salió la operación de papá? —preguntó el niño.
—Tranquilo, fue un éxito. No se va a morir.
—Entonces, mamá, después de esa cirugía para borrar la memoria, ¿ya no se acordará de ti? —insistió Ulises.
Nerea no le había ocultado nada a su hijo. Se lo había explicado antes de la operación.
—Así es, no se acordará.
Al menos, eso fue lo que pasó en su pesadilla.
En aquella pesadilla, Cristian aprovechaba que ella estaba herida para traer a un equipo médico y borrarle la memoria sin su consentimiento.
Tras esa cirugía, ella olvidó todo su pasado y nunca más volvió a recordar nada en toda su vida.
Por eso, cuando vio a Cristian con un balazo en la cabeza, sintió que era el destino.
Contactó sin dudarlo a ese mismo equipo médico y les ofreció una suma exorbitante; finalmente aceptaron.
Sin embargo, por la forma en que Yago hablaba con ellos, parecía que se conocían.
Adrián respetaba mucho a Yago, refiriéndose a él siempre como «señor Yago».
Nerea sospechó en ese momento.
Dedujo que Yago representaba a Cristian.
Ese equipo médico, en realidad, estaba financiado por Cristian.
Usar el equipo médico que él mismo financiaba para borrarle su propia memoria...
Fabiola asignó tareas según las fortalezas de cada uno.
Luego comenzaron los preparativos.
Nerea empezó a construir el entorno de red virtual, superponiendo innumerables cortafuegos y colocando trampas.
Cuando todo estuvo listo, lanzaron el ataque justo en la madrugada de Estados Unidos.
Bajo el liderazgo de Fabiola, con una división clara del trabajo y un objetivo firme, irrumpieron en la base de datos de GY, la institución de investigación más importante de ese país.
La base de datos no solo contenía copias de seguridad de datos experimentales, sino también grabaciones en video de cada experimento.
A Nerea le brillaron los ojos; quería copiar toda la base de datos, empaquetarla y llevársela para estudiarla con calma.
Pero el volumen de datos era demasiado grande y el tiempo muy corto.
Sin embargo, si no podía llevárselo, podía destruirlo.
Después de encontrar los videos, datos y archivos que necesitaba, Nerea detonó la base de datos del enemigo, junto con sus copias de seguridad.
Mientras Fabiola y los demás lanzaban el ciberataque, Los agentes infiltrados en Estados Unidos tampoco se quedaron de brazos cruzados.
Cuando el Instituto GY fue atacado, misteriosamente se fue la luz.
El lugar se sumió en el caos.
En el intervalo antes de que se activara la energía de respaldo, Uno de los sujetos de prueba, al que le habían inyectado el virus zombi, escapó del laboratorio sin que nadie lo notara.
Para cuando se encendió la energía de respaldo en GY, Nerea y su equipo ya se habían retirado triunfantes.
Eran la 1:00 a.m. en Estados Unidos.

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