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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 99

Estefanía le había enseñado fotos antiguas a Nerea, y con su memoria fotográfica, los reconoció al instante.

¡Los Echeverría habían venido de La Vicuña a Puerto San Martín!

¿Estaban de visita o se mudaban definitivamente?

Al ver aparecer a Nerea, Cristian no reaccionó; seguía tan frío y distante como siempre.

Isabel, sentada junto a él, notó su actitud y se rio por dentro, aunque por fuera mantuvo la misma máscara de arrogancia gélida que Cristian.

Miró a Nerea sin decir una palabra.

El resto de la familia Echeverría parecía confundido. Lucía preguntó al gerente:

—¿Pasa algo, gerente?

El gerente miró a Cristian, temeroso de ofenderlo, y balbuceó con una sonrisa nerviosa:

—No es nada... nada grave.

Nerea dijo con voz fría:

—Están ocupando el salón que reservé. Hagan el favor de salir.

Lucía no miró a Nerea, sino al gerente.

—Gerente, ¿es eso cierto?

Lucía hablaba con un tono suave y meloso, con los ojos sonrientes, pareciendo muy amable.

El gerente se deshizo en disculpas.

—Fue un error del personal, reservaron el salón para ambos al mismo tiempo.

—En ese caso —dijo Lucía mirando a Nerea con una sonrisa—, no nos hemos sentado en el lugar equivocado.

Nerea sacó su celular y mostró la captura del depósito.

—Reservé este salón hace quince días. Muestren la prueba de su reservación. El primero que reservó se queda con el lugar.

Los Echeverría, naturalmente, no tenían registro de reserva porque había sido un plan de último momento.

Clara llevaba años sin volver a Puerto San Martín y quería comer aquí, específicamente en ese salón.

El gerente les había dicho que estaba reservado, y al enterarse de que era Nerea quien lo había apartado, Clara insistió aún más en que debían comer ahí.

Al final, Cristian intervino y lograron sentarse.

Capítulo 99 1

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