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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 547

—Nere —dijo Cristian, mirándola con esperanza, sus ojos profundos brillando con una luz tenue.

—Nere —dijo Liam, caballeroso y cálido, con una mirada tan tierna que parecía derretirse.

—Nerea, mi hermano dijo antes de irse que te cuidara bien, que no dejara que ningún patán te molestara. Elígeme a mí, no a ellos. Si no, le iré con el chisme y él se preocupará. Y si se distrae en el campo de batalla y le pasa algo...

—Cállate. Mejor deséale cosas buenas —lo regañó Nerea riéndose.

—Entonces elígeme a mí. —Kevin la miraba con los ojos brillantes, dócil como un cachorro moviendo la cola.

Sin embargo, Nerea se dio la vuelta, tomó la mano de una chica llamada Rocío y se deslizó con ella hacia la pista de baile.

Los tres se quedaron helados, sin saber qué decir.

Al terminar la fiesta de compromiso y despedir a todos los invitados, ya era bastante tarde.

Álvaro miró a la señora Encinas.

—Mamá, Alex, es muy tarde. Mejor regresen mañana a Puerto Rosales.

Alexander, temiendo que el viaje nocturno afectara la salud de la anciana, asintió.

Álvaro se ofreció a llevarlos al hotel.

La señora Encinas lo miró con desagrado.

—¿Qué pasa? ¿No somos bienvenidos tu hermano y yo en tu casa?

Álvaro se apresuró a explicar:

—Claro que no es eso, es solo que la casa tal vez no sea tan cómoda como el hotel. Las habitaciones son sencillas y temo que no te acostumbres.

—¿Qué madre despreciaría la casa de su hijo por ser sencilla? Así que, ¿es que tienes miedo de que no me acostumbre o es que tu esposa no lo permite?

La pregunta de la señora Encinas fue afilada, y su mirada pasó por encima de Álvaro para clavarse directamente en Estefanía.

Por respeto a Álvaro, Estefanía no iba a discutir con una anciana, así que sonrió y dijo:

—¿Cómo cree? Por supuesto que son bienvenidos.

***

En casa de la familia Galarza.

La señora Encinas no creía en absoluto en las habilidades médicas de Nerea; siendo tan joven, ¿cómo iba a tener más experiencia que los viejos expertos? Sospechaba que Estefanía tenía segundas intenciones.

Primero, para molestarla a ella, su suegra.

Y segundo, para que su hijo llevara a Nerea a la familia Encinas con la intención de que la reconocieran como nieta.

La familia Encinas no era un lugar al que cualquiera pudiera entrar.

Estefanía estaba soñando despierta.

Álvaro explicó con paciencia:

—Mamá, Nere lideró el desarrollo de la vacuna contra el virus reciente, su capacidad médica es reconocida por todos. Mañana iremos a Puerto Rosales y llevaré a Nere, por si acaso ella tiene alguna solución.

—Sí —coincidió Alexander—, Álvaro tiene razón. Por si acaso.

La señora Encinas lo fulminó con la mirada, molesta.

—¿Sí qué? ¿Acaso lo has visto con tus propios ojos para decir que sí? Hay que ser riguroso al hablar y actuar, basarse en pruebas reales. Si no conoces la historia completa, no opines a la ligera.

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