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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 118

Decía «psicólogo», pero en realidad era un espía para vigilar a su hijo Higinio.

Además, podría sugestionarlo constantemente, para que, a nivel psicológico, aceptara su situación y dejara de luchar, de creerse alguien importante.

—¿Ves, hermano? Papá te quiere mucho —dijo Gabriela, disfrutando de la situación—. Te consiguió uno de los psicólogos más famosos del país. Y tú dices que te ignora por mí. ¡Qué cosas dices!

La mirada de Álvaro se ensombreció.

—Ya basta, Gabi. No molestes a nuestro hermano, déjalo que descanse. Las cosas han cambiado. Ahora está herido, es un paciente y necesita reposo.

Gabriela le sacó la lengua.

—¡De acuerdo, te hago caso! ¡No molestaré a nuestro hermano para que descanse y cuide sus piernas!

Al final, añadió con falsa lástima:

—Aunque, por mucho que descanse, sus piernas no se van a curar. Pero al menos, si duerme, no pensará tanto, y eso es bueno para su salud mental.

Tal como había dicho Higinio, su asistente y guardaespaldas, Manuel, no estaba allí. Aunque Higinio quisiera darle una lección, estaba solo y sin ayuda.

¿Acaso iba a levantarse de la silla de ruedas para pegarle?

¡Ja! Si no podía vengarse directamente, ¿no podía al menos burlarse un poco?

Iba a hurgar en la herida, a echarle sal una y otra vez.

¿Qué podía hacerle Higinio ahora?

Álvaro miró a su hermana con resignación y negó con la cabeza.

Gabriela le hizo una mueca, dejando claro que no pensaba rendirse.

Higinio observó toda la interacción entre ellos.

Y esta vez, su padre, Rubén, ni siquiera se molestó en fingir que regañaba a Gabriela.

Capítulo 118 1

Capítulo 118 2

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