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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 138

Doris se recostó en el asiento y, al oírlo, arqueó una ceja con aire burlón.

—No me digas. ¿No poder entrar a tu propia empresa? Qué humillante.

—Ya ves, qué triste. Voy a necesitar que mi futura esposa me consuele otra vez.

—Sospecho que solo estás buscando pretextos.

—Te juro que soy inocente.

—Está bien. Entonces, ¿nos vemos en el lugar de siempre o, como te propuse anoche, reservamos una suite presidencial? —continuó bromeando Doris.

Pero Higinio la sorprendió.

—Hoy no iremos a ninguno de esos lugares. Vamos a uno mucho más interesante.

—¿Ah, sí? ¿Un lugar más interesante? Ya me dio curiosidad.

—Je, je. Ya te mandé la ubicación.

Cuando Doris llegó al destino que Higinio le había enviado, la escena que encontró la hizo arquear una ceja, con un brillo de diversión en los ojos.

Afuera, yacían dos guardaespaldas corpulentos vestidos de traje negro, claramente inconscientes, derribados sin miramientos.

¿Este era el lugar “interesante” del que hablaba Higinio?

¡Definitivamente no la había decepcionado!

La puerta de la casa estaba abierta, así que Doris, sin dudarlo, pasó por encima de los dos hombres y entró con paso tranquilo.

Lo primero que vio fue a Higinio, sentado en su silla de ruedas junto a la ventana, con una sonrisa apenas perceptible en los labios y una mirada profunda y misteriosa. A su lado, de pie, estaba Manuel, su asistente.

Luego, su vista se posó en una joven sentada en el sofá, de no más de veinte años.

Vestía un elegante vestido largo color verde aguacate de una marca de lujo y llevaba el pelo negro suelto. Irradiaba un aire juvenil y vibrante.

Capítulo 138 1

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