Doris sintió un impulso irrefrenable de responderle.
[Germán, ¿estás tan contento de haber vuelto a la alta sociedad que se te aflojó un tornillo?]
La respuesta de Germán no tardó en llegar.
[¿Te estás preocupando por mi salud? ¡Qué alegría!]
Doris se frotó la frente.
[¿Por qué insistes tanto conmigo?]
Germán respondió:
[Porque me salvaste, y porque no me despreciaste cuando no tenía nada. Ahora que soy un heredero, nunca encontraré a una mujer como tú, a la que no le importe el dinero.]
La razón por la que a Doris no le importaba el dinero era porque nunca le había faltado.
Y en cuanto a salvarlo, habría ayudado hasta a un perro moribundo en la calle por pura ética profesional.
Doris le envió un último mensaje:
[Germán, si en tu lugar hubiera habido un perro herido, también lo habría salvado. No tiene nada que ver contigo. Ya hiciste suficiente para agradecerme, no sientas que me debes nada.]
Después de enviar el mensaje, dejó el celular y se dispuso a dormir, ignorando a Germán por completo.
***
Doris durmió profundamente toda la noche.
Al despertar, vio el último mensaje que Germán le había enviado.
[¡No me rendiré! El heredero de la familia Villar con el que te vas a casar es un lisiado que ni siquiera puede cumplir como hombre. ¡No dejaré que te cases con él para quedarte como una viuda en vida!]
«¡Qué tipo tan loco!».
Poco después, su flamante y guapa madre y su apuesto nuevo padre llegaron con el desayuno.
—Tu tío y tu tía saben que tu carro chocó con el de Patricio y seguro vendrán a buscarte problemas. Tú no les hagas caso, tu madre y yo estaremos aquí.
Y como si lo hubieran invocado, la puerta de la habitación se abrió de golpe. Fátima, con los ojos rojos, fue la primera en entrar, gritando insultos.
—¡Doris! ¡Maldita desgraciada, ¿por qué le hiciste esto a mi hijo?!
Felipe se interpuso de inmediato para detenerla.
—¡Quítate! ¡Voy a matar a Doris! ¡Si no fuera por ella, Patri no estaría tan grave, casi muerto! —Fátima intentó empujar a Felipe, pero después de llorar toda la noche, no le quedaban fuerzas.
Felipe no se movió ni un centímetro.
—Fue un accidente, Doris no lo hizo a propósito. ¿Qué le reclamas?
—¡Claro, como tú no tienes hijos, no sabes el dolor que se siente! ¡Es muy fácil hablar! —afirmó Fátima con seguridad—. ¡Doris lo hizo a propósito, estoy segura! ¡Esa malnacida quería matar a Patri!
***

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