—De acuerdo, le preguntaré. Mañana le doy una respuesta, señor Palma.
—Bien.
Tras colgar, Ricardo se quedó un buen rato en el carro, asimilando sus emociones. Finalmente, arrancó y salió del estacionamiento del hospital.
***
Antes de dormir, Doris recibió, como de costumbre, un mensaje de Germán Rosales.
Esta vez, era otro enlace a un artículo.
*Mujeres, ¡cuidado! Las diez conductas psicopáticas de un hombre sin capacidad reproductiva*.
Germán: [Doris, ¿lo ves? El señor Villar podría tener problemas mentales ahora mismo. ¡Casarte con él es saltar a un pozo sin fondo!]
Doris: […]
¡No podía ser! La reputación de Higinio volvía a ser víctima.
Le respondió: [Germán, desde que volviste a tu vida de rico, ¿a qué te dedicas todo el día en tu casa?]
Germán: [A investigar cómo hacer que me perdones y me aceptes de nuevo. A investigar cómo tratarte mejor en el futuro.]
A Doris le dio risa. Ayer mismo le había dicho que buscaría a otra mujer para que le diera hijos, y hoy tenía el descaro de decir algo así.
Doris buscó en internet un artículo titulado *Después de una ruptura, estas conductas insistentes hacen que los hombres pierdan su valor*, se lo envió y ya no se molestó en ver qué respondería Germán.
***
Al día siguiente, al mediodía, después de almorzar y descansar un poco, Doris fue a la habitación de al lado para el tratamiento de Higinio.
Abrió la puerta y lo encontró recostado en la cama, leyendo una revista de negocios.
La luz del sol entraba por la ventana, creando manchas de luz y sombra sobre él.
El atractivo de aquel hombre era realmente cautivador.
Al oír el ruido, Higinio levantó la vista y, al ver a Doris, esbozó una sonrisa.
—¿Ya almorzaste? Voy a empezar tu tratamiento.


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