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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 424

El corazón de Ariana dio un vuelco al oírlo, pero su rostro adoptó rápidamente una expresión de fragilidad.

Bajó la cabeza ligeramente, frotándose el rabillo del ojo enrojecido con la mano. Las lágrimas asomaron, llenando su cara de una expresión lastimera mientras decía con voz melosa: —Damián, ¡cuánto te importa esa tal Carolina!

Cualquiera que la viera en ese estado, con el llanto a punto de desbordarse, sentiría compasión.

A su lado, Herminio no pudo evitar intervenir: —Señor Carrasco, mire a Ariana. Es obvio que está celosa.

Sin embargo, Damián ignoró por completo las palabras de Herminio y mantuvo su mirada fija en Ariana. —Mi relación con ella no es lo que piensas. Deja de hacer tonterías y entrégamela de una vez. La necesito para encargarme de Doris.

Al oír esto, Ariana se mordió el labio y comenzó a sollozar en voz baja. —No sé dónde está. Solo le pedí a mi gente que le diera una buena paliza y luego la abandonaron en la calle.

Levantó la cabeza y miró a Damián con los ojos anegados en lágrimas, una imagen de pura desolación.

Damián permaneció en silencio, observándola fijamente.

La atmósfera en la sala se volvió cada vez más pesada.

Finalmente, Ariana no pudo soportar más la presión. Sus ojos se enrojecieron aún más y preguntó con voz entrecortada: —¿De verdad vas a enojarte conmigo por una mujer insignificante?

Damián guardó silencio. Tras una larga pausa, habló con un tono que contenía una advertencia sutil: —Lo dejaré pasar esta vez, pero que no se repita. Y recuerda, no vuelvas a meterte en mis asuntos sin mi permiso. De lo contrario… atente a las consecuencias.

Ariana se estremeció levemente y asintió a toda prisa. —…Entendido.

Herminio se apresuró a cambiar de tema. —¡Son las ocho! ¿Ya podemos ver el video de esa zorra de Doris?

Ariana también había visto el video y, muy «atentamente», le pasó su propio celular a Damián.

Al mismo tiempo, fingió una expresión de desconsuelo. —Me equivoqué. Resulta que mi rival no era Carolina, sino… bueno… creo que no podré seguir adelante con nuestro compromiso.

Al terminar, como si no pudiera soportar el dolor, fingió romper en llanto y giró la cabeza.

Damián sintió que algo andaba terriblemente mal. Con el ceño fruncido, tomó el celular. Al ver el rostro en el video, sus pupilas se dilataron de golpe.

¡La persona que se revolcaba apasionadamente con su tío era, sin lugar a dudas, él mismo!

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