Doris le respondió a Herminio: [Ah, pues qué bien. Dios los cría y ellos se juntan. La verdad es que no confiaba en el criterio de Ricardo para elegir directores. Qué bueno que tu jefe se encargó de reciclar la basura por mí.]
Herminio: [¿Estás diciendo que Ramón es basura?]
Doris: [Y que tú eres un perro.]
Herminio: [¡Sigue ladrando, Doris! Tomaré esto como un entrenamiento para tu lengua. En dos meses, estarás lamiendo mis zapatos. ¡Y elegiré los más sucios, para que te hagan juego!]
Doris: [Los perros solo ladran sin parar. Cuando pierdas la apuesta, tendré que comprarte dos correas para poder controlarte.]
Herminio no respondió más.
Pero Rosalinda sí apareció.
Rosalinda: [¡Jajajaja, prima, siempre tan directa y genial!]
En el grupo, la mayoría se limitaba a observar. Con el señor Villar de un lado y el señor Carrasco del otro, ¿quién se atrevería a tomar partido?
Un segundo después, Doris recibió un mensaje privado de Rosalinda.
[Prima, he estado un poco ocupada estos días, por eso no te he contado nada de Germán.]
[Me dijo que quiere mejorar por ti y le pidió a su hermana que lo dejara trabajar en la empresa familiar.]
[Pero parece que la señorita Rosales no aceptó. Le dio un millón de pesos y le dijo que montara su propio negocio. Si lo pierde todo, tendrá que resignarse a vivir de sus padres.]
[¡Está claro que no quiere compartir el poder con su hermano!]
[Si hasta Germán se ha puesto a emprender, yo no puedo quedarme de brazos cruzados. ¡Voy a abrir una tienda de artículos de colección, justo al lado de la escuela privada de mis padres! ¿Qué te parece, prima?]
Doris le respondió:
[Suena bien. Al estar cerca de una escuela, tendrás muchos clientes. No sabía que te gustaba el anime y todo eso.]


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