Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 735

En el último piso del Grupo Rodríguez.

Iker Rodríguez estaba sentado en su silla ejecutiva, recostado con una postura relajada, escuchando el reporte de César. En sus profundos ojos comenzó a formarse una mirada oscura y gélida.

—Jefe, aparte de que los autos sean idénticos, lo cual podría ser solo una casualidad...

César le entregó una carpeta con documentos.

—No he encontrado ningún registro que demuestre que Leonardo Molina haya estado en el complejo residencial de Oliver.

Sabía a la perfección que este era un asunto de vital importancia, así que no había descuidado ningún detalle y se había encargado de la investigación él mismo, sin delegar.

Había liderado a su equipo de confianza en persona.

Hasta el momento, no había encontrado ni una sola prueba contundente que vinculara a Leonardo con Oliver, ni mucho menos algo que levantara sospechas sobre la identidad de este último.

Efectivamente, Leonardo tenía un McLaren idéntico al que estaba estacionado en la casa de Oliver, pero aparte del modelo y el color, no había nada más que pudiera conectarlos.

En cuanto al resto, había revisado las cámaras de seguridad mil veces y tampoco encontró nada fuera de lo común.

O bien, realmente no había ningún lazo entre ambos...

O tal vez...

Oliver tenía un nivel de contrainteligencia asombroso y el poder que escondía en las sombras era algo de temer.

De lo contrario, sería imposible que no hubiera dejado ningún cabo suelto.

Los nudillos bien definidos de Iker repiqueteaban rítmicamente sobre la carpeta cerrada. Clavó la mirada en César y preguntó:

—¿Y tú qué opinas?

—Bueno...

César lo meditó por un instante.

—Aunque la investigación no arrojó resultados, confío ciegamente en su instinto, jefe.

Y no lo decía por adularlo, era la verdad pura y dura.

Había estado al lado de Iker por tanto tiempo que conocía perfectamente el nivel de su intuición.

Fue precisamente ese sexto sentido lo que le permitió a su jefe superar todas las adversidades y convertirse en la cabeza de la familia Rodríguez.

Iker entrecerró los ojos.

—En ese caso, reúne a un equipo y viajen a Oricalco. Investiguen todos los movimientos de Oliver durante los años que estuvo allá.

Si Oliver realmente tenía algún vínculo con Joel, el poco tiempo que llevaba en Frescura le facilitaba mantenerlo en secreto.

Pero en Oricalco, donde había vivido por años, seguramente habría dejado algún rastro.

—¿Yo voy?

César no estaba del todo convencido.

—Me preocupa la seguridad suya y de la señorita Ellie. Si me voy de Frescura...

Durante años, había sido la sombra protectora de Iker, sin despegarse ni un segundo.

—Aquí estará Joaquín.

Iker respondió con calma:

—Estaba a punto de llamarte. Ven, dime si crees que hay algún error en estos números.

Ellie tomó el reporte y le echó un vistazo rápido.

—Efectivamente, hay un error.

No tardó en darle una respuesta precisa. Frunció un poco el ceño y señaló un punto específico en los datos.

—Aquí está la falla.

Nil siguió la dirección de su dedo y dejó escapar un suspiro de alivio.

—¿Y qué te trae por aquí?

Con su avanzado estado de embarazo, el simple hecho de seguir atendiendo pacientes en el consultorio ya era agotador.

Nil nunca imaginó que además se daría una vuelta por el centro de investigación.

Ellie esbozó una tierna sonrisa.

—Vine a ver en qué podía ayudar y, de paso, a recoger a alguien que ya debería salir del trabajo.

Tal vez por el embarazo, su presencia irradiaba una dulzura y tranquilidad inmensas, muy diferente a antes.

Cuando sonrió de esa forma, se vio más encantadora y cálida que nunca.

A Nil se le removió un poco el corazón, pero logró reprimir ese pequeño latido a la perfección. Con una sonrisa cálida y amistosa, le contestó:

—Vaya, así que solo viniste a presumirnos tu romance.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado