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Mi Marido Prestado romance Capítulo 764

Benicio agitó una carpeta que llevaba en la mano.

—Tengo unos asuntos que tratar con Iker.

—Está en el estudio —dijo Eleonor, haciéndose a un lado para dejarlo pasar—. ¿Ya cenaste?

—Sí, ya comí.

Benicio se cambió los zapatos y caminó directo al estudio.

Eleonor se quedó observándolo por la espalda. Notó que su aura era mucho más densa e imponente que de costumbre, muy lejos de esa actitud despreocupada que siempre mostraba.

Volvió a sentarse en el sofá. Escuchó cómo se cerraba la puerta del estudio y los murmullos de la conversación que mantenían ambos hombres.

Unos diez minutos después, la puerta se abrió de nuevo.

Benicio salió con un semblante mucho más relajado.

—Oye, gracias por lo de la otra vez.

—¿De qué hablas? —preguntó Eleonor, confundida.

—Por lo que le dijiste a Florencia —hizo una breve pausa—. Ayer me mandó un mensaje por iniciativa propia.

Los ojos de Eleonor brillaron con emoción.

—¿De verdad? ¿Y qué te dijo?

—Me dijo... que la próxima vez no le llevara solo empanadas, que le llevara otra cosa.

Al pronunciar esas palabras, una sonrisa genuina e inusual se dibujó en los labios de Benicio.

Eleonor no pudo evitar reír.

—¿Y qué tienes pensado llevarle?

—Aún lo estoy analizando —dijo él mientras se ponía el abrigo—.

—Bueno, ya me voy. No quiero interrumpir su descanso.

Tras despedir a Benicio, Eleonor volvió a acurrucarse en el sofá.

Poco después, Iker salió del estudio, se sentó junto a ella y la envolvió entre sus brazos.

—Le pones más atención a los amoríos de Benicio que a tus propios asuntos.

—Por supuesto, Florencia es mi mejor amiga —respondió ella—. Si ella es feliz, nadie estará más emocionada que yo.

Iker bajó la cabeza y besó suavemente su frente.

—Bueno, ¿ahora sí ya puedes dormir tranquila?

Eleonor rio y lo empujó levemente.

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