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MIÉNTEME HASTA EL FINAL romance Capítulo 4

Gisela bajó la cabeza, suplicando casi con desesperación.

A Doña Beatriz poco le faltó para escupirle en la cara al hablar.-

—¡Último día! Mañana vuelvo y si no hay plata, ¡les cambio la cerradura!

Viendo a Doña Beatriz alejarse murmurando maldiciones, Gisela se apoyó contra el marco de la puerta, sin fuerzas.

Dios santo.

No volveré a creer que me tienes piedad.

Porque está claro que el universo me detesta.

Corrió de vuelta a su habitación y metió todas las imitaciones decentes de bolsos y joyas falsas que encontró en una bolsa gigante.

A las tres de la tarde, en el mercado de segunda mano.

El dueño revolvió el montón de bolsos con desdén: —Estas réplicas son malísimas. Quinientos ya es demasiado.

Gisela apretó los dientes: —¡Mil! Si no me lo compra, me voy a la competencia.

Tras un buen rato de regateo, terminó vendiéndolo todo por apenas tres mil.

Quién iba a pensar que entre tanta baratija había un bolso Chanel auténtico, aunque Gisela ni siquiera recordaba cómo lo había conseguido.

Suponía que se lo había regalado algún tipo con plata.

El dueño se lo compró por treinta mil.

Sin perder un segundo, transfirió el dinero a Doña Beatriz.

Y aprovechó para enviarle un mensaje por WhatsApp: [Señora, ya le transferí el alquiler. A fin de mes nos mudamos, no vamos a renovar.]

Ella no estaba dispuesta a vivir ni un solo día más en aquel cuchitril.

En ese momento, Esteban pasaba por la entrada del edificio.

Acababa de recoger su nuevo uniforme de guardia de seguridad y quería pasar a dejarlo en casa antes de irse al turno de noche en la construcción.

En el pasillo, Don Vargas, el vecino del cuarto de al lado, estaba agachado fumando.

Don Vargas era bastante chismoso, así que al ver a Esteban, se acercó rápidamente.

—Ey, Esteban, ¿tu novia volvió a meterse en problemas?

Esteban se detuvo y frunció ligeramente el ceño: —¿Qué pasó?

Don Vargas chasqueó la lengua, mirándolo con lástima: —Al mediodía, Doña Beatriz vino a armar un escándalo en la puerta. Dijo que llevan cuatro meses sin pagar el alquiler. Yo te veo matándote trabajando todos los días, ¿a dónde va a parar la plata?

¿Cuatro meses sin pagar el alquiler?

La mano de Esteban se aferró con fuerza a la bolsa que llevaba.

Capítulo 4 1

Capítulo 4 2

Capítulo 4 3

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