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Mientras Tú Jugabas, Alguien Más Me Amaba romance Capítulo 15

La segunda rama de la familia Valiente siempre había vivido bajo la sombra de la rama principal. Catalina estaba obsesionada con la idea de que Adrián superara a Leandro.

—Nosotros ni nos enteramos del funeral de tu madre, pero resulta que Leandro se encargó de organizarlo todo. ¿A qué estamos jugando?

Al escuchar eso, Aitana se dio cuenta de que ese era el verdadero motivo por el que la habían mandado llamar.

Notó la mirada juiciosa de Catalina, bajó la vista hacia sus propios pies y decidió que ni siquiera valía la pena quitarse los zapatos para entrar. Se quedó plantada en la puerta y le contestó con calma:

—Tampoco sé por qué fue el señor Valiente. Yo no lo invité.

—¿No lo invitaste?

Catalina evidentemente no le creyó nada:

—¿Me vas a decir que él fue de metiche por su cuenta?

—Mi amor...

Adrián, de pie en la escalera, interrumpió el interrogatorio de su madre.

Aitana se sorprendió; no se imaginaba que él estuviera ahí.

Adrián se acercó con una sonrisa, pasó el brazo por encima de sus hombros y se dirigió a Octavio y Catalina:

—Yo le pedí al señor Valiente que fuera. Estaba grabando y me iba a retrasar un poco, así que le pedí que me hiciera el paro de cubrirme un rato.

—Y fui yo el que le dijo que no les avisara del funeral. Papá trae la presión inestable y a ti, mamá, te duelen las rodillas. No quería que anduvieran batallando.

Aitana lo miró de reojo.

Esa excusa fue la salvación perfecta para la situación. La cara de Catalina se relajó bastante y lo regañó sin mucha convicción:

—De todos modos hubieran avisado. Al no saber nada, quedamos mal con la gente y hacemos quedar a la familia como unos maleducados.

Era fácil calmar a Catalina, pero a Octavio no le veían la cara tan rápido.

Él clavó una mirada afilada en Aitana y preguntó:

—Si después llegó Adrián, ¿por qué Leandro seguía organizando todo? Él no es de los que les gusta robar protagonismo.

La expresión de Adrián se endureció y guardó silencio.

Él también volteó a ver a Aitana, esperando su respuesta.

Con esos tres pares de ojos clavados en ella, Aitana sintió un agotamiento absoluto y soltó:

—¿Tal vez porque su hijo es un inútil?

Eso le dio justo en el orgullo a Catalina, quien estalló al instante:

—¿Qué tratas de decir? ¿Acaso porque Leandro es el dueño de Estrella Imperial Entertainment y ya entró al Grupo Valiente, ahora desprecias a Adrián? Él también es un heredero de la familia, ¡pero lo hacen sentir menos haciéndolo trabajar para su primo!

—Eso lo dijo usted, no yo.

Catalina y Octavio se quedaron boquiabiertos. Jamás habían visto a Aitana contestarles de esa forma.

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