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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 122

—Te llevo a tu cuarto —dijo él.

Pero Yolanda dijo a propósito:

—Gali, mejor ve a buscar a Nanette... Yo... yo estaré bien.

Galileo miró hacia donde había desaparecido la silueta en la noche, con la cabeza hecha un lío.

—Que haga lo que quiera.

—Mañana es la ceremonia de premiación —comentó Yolanda—. Si Nanette no va, ¿qué le vas a decir a ese tal Quintín?

Galileo respondió, aunque sin mucha seguridad:

—No se atrevería a faltar. A menos que... de verdad ya no quiera ser la esposa de la familia Godoy.

El coche de Quintín se detuvo en la entrada de Altavista Premier.

—Maldito escuincle. Te tardas siglos en buscarme y, cuando lo haces, es para que te saque de un apuro.

Noel sonrió con elegancia.

—Gracias, señor Quintín.

—Ah, con que te acuerdas de mí —replicó Quintín—. Llevas tanto tiempo en San Lirio y ni siquiera te has dignado a pasarte por la casa.

—He estado ocupado.

Quintín soltó una carcajada llena de doble sentido.

—Pues no te veo tan ocupado, si tienes tiempo para andar cuidando a la esposa de otro.

—Quintín... —Noel adoptó un tono más serio—. Ya le expliqué que ella solo es mi socia y una muy buena amiga.

Quintín dejó de bromear y preguntó:

—¿Y cómo estás tan seguro de que le pasó algo en la familia Godoy?

Noel respondió con sinceridad:

—No contesta, y ella solo apaga el celular cuando se duerme. Y con lo de Dina… Anatolia no se iba a quedar cruzada de brazos. Hace tiempo que no soporta a Nanette, así que no desaprovechará una oportunidad como esta. Pero no puedo estar del todo seguro; por eso le pedí el favor de que fuera a darse una vuelta.

Quintín se echó a reír.

—Es la primera vez que te hago un favor y resulta ser para esto. Y eso porque eres tú; si fuera cualquier otro, le rompo las piernas.

—Sé que me aprecia, señor.

—Ay, por favor —replicó Quintín—. Llevo años de conocerte y jamás te había escuchado decir algo tan cursi. Parece que esta señorita Larco... O mejor dicho, tu «socia», tiene un lugar muy especial para ti.

Noel no dijo nada.

Quintín miró la hora.

—Bueno, ya es tarde, me retiro.

Capítulo 122 1

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