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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 145

Se hizo un silencio sepulcral en la habitación.

Anatolia e Ivón se miraron, pálidas.

Pensaban que Nanette no sabía la verdad.

No se esperaban que lo supiera desde hace tiempo.

Y mucho menos que se atreviera a soltarlo así, sin ningún filtro frente a todos.

Nanette estaba dispuesta a que todo ardiera.

—Se la han pasado buscando la forma de correrme de la familia, todo para que Yolanda pueda tomar mi lugar y convertirse en la señora de la casa.

—Por mí está bien, no tengo problema.

Bajo la mirada atónita de todos, Nanette se mantuvo firme y tranquila.

—En el momento en que mi esposo venga a pedirme el divorcio en persona, se lo daré sin dudarlo, pero...

Nanette resopló.

—Tampoco soy un trapo que puedan pisotear a su antojo. Puedo dejar de ser parte de esta familia, pero por todas las injusticias, humillaciones y el daño que me han causado en estos tres años...

La mirada se le endureció, filosa y sin vuelta atrás.

—Me las van a pagar, una por una, aunque les arda.

El mensaje era clarísimo.

Si la hundían, se los llevaba por delante.

Anatolia casi se infarta del coraje, pero no encontraba las palabras para responder.

Incluso Ivón, que siempre tenía la lengua tan suelta para criticar, se quedó muda.

No era tonta.

Sabía exactamente qué significaban las amenazas de Nanette.

Si la acorralaban, el trapo sucio de los Godoy saldría a la luz.

Y entonces, serían el hazmerreír de todo San Lirio.

En ese momento, Nanette dejó de ser la nuera sumisa y fácil de manipular que siempre habían visto.

Se había convertido en alguien que tenía el control de la situación, advirtiéndoles sin una pizca de miedo que tuvieran cuidado.

Yolanda agarró la mano de Nanette, poniendo cara de víctima desconsolada.

—Nanette, todo fue mi culpa. Fui yo quien le suplicó a Gali y a la abuela. Ellos me vieron sufrir y por eso aceptaron ayudarme. Si vas a enojarte, que sea con...

Al ver a Nanette recibir ese golpe, sintió que su propio corazón daba un vuelco.

Le tronó el pecho, como si el golpe lo hubiera recibido él. Quiso lanzarse sobre Luis para reclamarle.

Pero al recordar el dineral que estaba en juego, el valor lo abandonó de golpe.

En ese momento, la empresa Faro Tecnológico de Galileo tenía la mayor parte de su capital invertido en el desarrollo de nuevos productos, y estaban secos de liquidez.

Estaban con el agua al cuello para la ampliación de la nueva planta.

La fuerte inversión de Luis era lo único que mantenía a flote a Galileo.

Obviamente, los Godoy trataban al millonario Luis como rey, y le habían advertido mil veces a Galileo que mantuviera una relación excelente con él.

Casi casi querían que Galileo fuera el yerno oficial de Luis.

Nanette tardó varios segundos en recuperarse del mareo.

Se tocó la mejilla inflamada con los dedos.

Le ardía muchísimo.

Sintió el sabor a cobre de la sangre invadiéndole la boca.

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