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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 154

Sus miradas se cruzaron, pero Noel la desvió casi de inmediato.

—Me puedo quedar si así lo quieres.

Esa respuesta tomó a Jovita por sorpresa.

Pero sobre todo, la decepcionó.

Ella forzó una sonrisa incómoda.

—Obviamente me da gusto que te quedes, pero sé que no te nace hacerlo. Solo lo haces por obligación, porque eres mi prometido, ¿verdad?

Noel no contestó.

Pero en este caso, el silencio lo decía todo.

Al ser una niña rica, acostumbrada a ser el centro de atención y a tener a todos a sus pies, Jovita era incapaz de rebajarse a rogar por nada.

En su lugar, esbozó una sonrisa deslumbrante y respondió con total seguridad.

—Noel, algún día te me vas a acercar porque te nazca, no por compromiso.

Esa misma tarde.

Nanette recibió una llamada de Eloísa.

Desde el primer segundo le empezó a llover una serie de quejas y reclamos.

—¿Dónde te metiste? ¿No que eres una hija tan buena y considerada? ¿Por qué no estás en el hospital acompañando a tu papá? ¿Cómo te atreves a dejarlo ahí botado, solo?

Nanette apenas probó una cucharada del pudín que le hizo Melba y se le cerró el estómago. Buscó una excusa cualquiera para cortarla.

—Vine a recoger unas cosas, más al rato regreso.

Eloísa le soltó un comentario cargado de sarcasmo.

—Pues mira nomás, la «hija del año». Ojalá no nos falles justo ahora que más te necesitamos.

A Nanette todavía le dolía la mejilla por el golpe.

Y el golpe no fue solo en la cara; le dejó algo roto por dentro.

Parecía que la intención de Eloísa era hacerle la vida miserable, porque continuó:

—Y ese dichoso doctor que trajiste, la neta no me da buena espina. A ver si no resulta ser igual de inútil que tú.

Si ya no aguantaba más, entonces no tenía por qué seguir callada.

Nanette ya estaba harta de tratar a esa mujer con amabilidad.

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