Entrar Via

No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 159

Anatolia estaba sentada en el despacho, derecha como una tabla.

—¿Por qué llegas tan tarde?

Galileo se aguantó la molestia.

—Había tráfico en el camino.

Anatolia enarcó una ceja.

—Seguro fuiste a ver a esa mujer.

Hasta ese momento Galileo se dio cuenta de algo.

En su casa, a su esposa siempre la mencionaban como “esa mujer”.

—No pensé que ese departamento le serviría de refugio —continuó Anatolia—. Qué suerte tuvo.

—Abuela —la cortó Galileo, harto de escuchar lo mismo de siempre—. ¿Para qué me llamaste?

—Galileo, me gustaría saber si todavía tengo algo de autoridad en esta casa.

Galileo ya se imaginaba por dónde iba el asunto.

—Abuela, ve al grano.

Anatolia no se anduvo con rodeos.

—Quiero que te divorcies de esa mujer de una vez.

—¿Y luego me case con Yolanda?

—Exacto.

Galileo, sin inmutarse, jaló una silla, se sentó, encendió un cigarro y, después de darle dos caladas, por fin habló.

—Yo acepté que Yolanda tuviera un hijo de la familia Godoy, pero nunca acepté casarme con ella.

—¿Pues no que Yolanda siempre te había gustado?

A Galileo se le subió el resentimiento como una quemadura.

—¿Y no fuiste tú la que me obligó a dejarle el camino libre a Martino?

Anatolia claramente no esperaba ese golpe y se quedó pasmada un segundo.

—¡Pero si después yo misma intenté juntarte con ella!

Galileo soltó una risa seca por lo bajo y se quedó callado.

Había cosas que, si se decían en voz alta, romperían la relación para siempre.

—¿Y no te da miedo que ande ventilando los trapos sucios de la familia Godoy?

—Eso ya dependerá de cómo la manejes —argumentó Anatolia—. Ya lo pensé bien: lo único que quiere es lana. Mientras le den la cantidad y quede contenta, que firme un acuerdo de confidencialidad y listo.

Al escuchar la palabra dinero, Galileo rozó su celular con los dedos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó