Isaac ni siquiera lo pensó.
—No diría que le encantan. Si hay, se come un par, pero no es algo que pida por su cuenta.
El corazón de Nanette dio un pequeño vuelco.
—¿Estás seguro?
Isaac: —Claro que sí. Muchas veces me quedo con él en su casa, comemos lo mismo. Conozco sus gustos a la perfección.
Pero Noel le había dicho que le encantaban y que por eso había aprendido a cocinarlas con su madrina...
Después de que Isaac se fue, Nanette hizo dos cosas.
Primero, le transfirió el dinero a Noel.
Segundo, llamó al Rector Morales para acordar un encuentro.
El rector le dijo por teléfono que al día siguiente saldría de viaje con su esposa, así que solo estaba disponible ese mismo día.
Nanette decidió visitarlo en cuanto saliera del trabajo y luego pasaría a ver a Camila.
Llegó un mensaje de Noel.
Dos simples palabras:
[Dinero recibido.]
Nanette no respondió.
¿Qué le iba a decir?
Adelantó todo su trabajo y, en cuanto dio la hora de salida, recogió sus cosas y se marchó.
En el pasillo se cruzó con Iris, la secretaria de Noel.
—Señorita Larco, ¿hoy sale tan temprano? —la saludó Iris.
Normalmente, Nanette era la última en irse.
Siempre estaba encerrada en su oficina, escribiendo código o enfocada en sus investigaciones. Aunque se llevaba bien con todos, durante las horas laborales no se distraía charlando.
Era tan seria trabajando que, a veces, Iris le tenía un poco de respeto.
Pero fuera del horario, era otra persona: cálida y sonriente.
Sin embargo, hoy, Nanette parecía tener los ánimos por los suelos.
Por eso Iris no pudo evitar preguntar:
—Señorita Larco, ¿se siente bien?
Nanette le dedicó una sonrisa evasiva.
—Sí, todo bien. Supongo que es cansancio acumulado. Nos vemos luego.
—Hasta mañana, señorita.
Iris entró con unos documentos a la oficina de Noel para que los firmara.
De paso, comentó lo que había visto.
—La señorita Larco se fue temprano hoy. La noté un poco desanimada, no sé si se sentía mal.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó