Después de tres días de intensa competencia, finalmente habían llegado a la gran final.
La mañana del evento, Nanette se levantó temprano. Mientras se cepillaba los dientes, una ola de náuseas la invadió, obligándola a inclinarse sobre el lavabo, donde comenzó a vomitar con fuerza.
Hacía mucho tiempo que no experimentaba un episodio tan violento.
Iris escuchó el ruido y corrió al baño.
—¡Vicepresidenta Larco! ¿Está bien?
El embarazo de Nanette ya no era un secreto; casi todos en la empresa lo sabían, aunque la mayoría asumía que el padre era Galileo Godoy. Nanette nunca se molestó en desmentirlo. No le importaba de quién fuera; lo único importante era que el bebé era suyo.
Nanette vomitaba sin control, sintiéndose terriblemente mal.
Iris, desesperada al no saber qué hacer, tomó una decisión.
—Iré a buscar al Sr. Cortés.
Nanette no tuvo ni tiempo de detenerla.
Con las pantuflas aún puestas, Iris corrió a la habitación de al lado y golpeó la puerta con urgencia.
Isaac abrió.
—¿Iris? ¿Qué pasa? ¿Por qué golpeas así?
—¿Dónde está el Sr. Cortés? —preguntó Iris, ansiosa.
Isaac señaló detrás de él.
—Adentro, ¿qué ocurre?
Iris entró sin pedir permiso.
—¡Sr. Cortés!
Al ver la escena frente a ella, Iris se dio la vuelta rápidamente, muerta de la vergüenza.
Noel llevaba una bata de baño blanca, apenas atada a la cintura. Su pecho firme y su piel impecable quedaban expuestos. Su rostro estaba relajado pero imponente; acababa de salir de la ducha y su cabello oscuro aún estaba húmedo, irradiando un atractivo magnético y masculino que paralizaba a cualquiera.
Iris se arrepintió al instante de haber entrado así.
Esperaba un regaño, pero la primera frase que salió de la boca de Noel fue:
—¿Le pasó algo a la Vicepresidenta Larco?
Él conocía bien a Iris. Si no fuera por una emergencia crítica, jamás habría irrumpido en su habitación de esa manera. Y lo más probable era que esa emergencia tuviera que ver con Nanette.
—La Vicepresidenta Larco está vomitando mucho. Por favor, Sr. Cortés, tiene que ir a verla.
Apenas terminó la frase, sintió una ráfaga de viento pasar a su lado.

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